Carlos Buxadé, catedrático emérito de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, intervino en Agropopular-emisión del 2 de septiembre- para explicar la situación de los huevos infectados por fipronil.
A su juicio, la crisis de huevos de fipronil ha servido para que los ganaderos se aseguren qué productos utilizan en las granjas. Según Buxadé, los avicultores «deben ser muy precavidos y comprobar que todo aquello que se utiliza esté revisado y autorizado en el ámbito de la Unión Europea«, porque «no hay productos milagrosos».
Asimismo, ha aclarado que no «hay peligro» ya que el huevo no ha llegado a la cadena alimentaria gracias a la «velocidad» de reacción de la Unión Europea. Puso de ejemplo, que en Alemania hay 300 granjas inmovilizadas, y que lo mismo ha ocurrido en países como Holanda y Bélgica (también afectados por el fipronil).
En este sentido, ha señalado que los consumidores no deberían preocuparse por ingerir huevos con fipronil, ya que la cantidad que ha contaminado al huevo es muy baja (entre 10 y 12 veces menor que la dosis que sería peligrosa).
Por último, Buxadé ha afirmado que en el caso de que hubiera llegado el huevo a la cadena alimentaria, el consumidor tampoco correría peligro, ya que para que esto ocurra debería «haber consumido 12.000 huevos en 22 o 23 días». Algo que «es imposible», señaló.
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