La evaluación preliminar del glifosato no concluye que la sustancia sea cancerígena

El informe final al respecto se espera para finales de 2022 y hay que recordar que la autorización actual del glifosato expira el 15 de diciembre de ese año

La primera fase del proceso de evaluación del glifosato, de cara a una posible reautorización, no cuestiona la seguridad del herbicida. Francia, Hungría, Holanda y Suecia, los cuatro Estados miembros encargados de realizar este trabajo, concluyen que no está justificada ninguna clasificación suplementaria respecto al carácter mutágeno o cancerígeno de la sustancia. El informe final al respecto se espera para finales de 2022 y hay que recordar que la autorización actual del glifosato expira el 15 de diciembre de ese año.

Los cuatro países citados, que forman el grupo europeo de evaluación del glifosato, presentaron el 15 de junio su informe, que no propone ninguna nueva clasificación para el herbicida más utilizado en el mundo, cuya autorización de comercialización expira el 15 de diciembre de 2022. Actualmente está clasificado en la UE como responsable de lesiones oculares graves y como tóxico para la vida acuática con efectos duraderos. Los cuatro Estados miembros concluyen que no está justificada ninguna clasificación suplementaria en lo que respecta a la mutagenicidad de las células germinales, la carcinogenicidad o la toxicidad para la reproducción.

De acuerdo con el informe, “no se espera ningún riesgo crónico o agudo para el consumidor” derivado del tratamiento de los cultivos con glifosato en el marco de los usos propuestos para la renovación actual, ya se trate de residuos en los cultivos tras la aplicación del glifosato o de residuos en los productos alimentarios de origen animal cuando el ganado haya estado expuesto al glifosato y a sus metabolitos.

La ONG Generaciones Futuras ha calificado estas conclusiones preliminares de “escándalo”, dado que los efectos cancerígenos del glifosato “están reconocidos por la comunidad científica mundial”.

Dudas sobre su ecotoxicidad

No obstante, este trabajo preliminar manifiesta su preocupación por la ecotoxicidad del glifosato, un aspecto en el que ha trabajado Francia a través de su Agencia de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo (Anses). El informe propone, por tanto, que se tengan más en cuenta los impactos en la biodiversidad en el proceso de evaluación por pares y, en su caso, por quienes tienen que gestionar los riesgos. La Anses recomienda que, cuando las autoridades nacionales competentes evalúen los productos fitosanitarios, puedan definirse medidas de mitigación específicas para reducir el efecto del glifosato en la biodiversidad.

Este trabajo, de 11.000 páginas (frente a la media de 5.000 páginas que suelen tener este tipo de informes), está ahora en manos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) y de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), que deben concluir la evaluación de riesgos del glifosato. Una vez que la ECHA haya adoptado su dictamen, la AESA finalizará su examen por pares y publicará sus conclusiones, que se esperan para finales de 2022. Estas conclusiones servirán de base a la Comisión Europea para proponer, o no, la renovación de la autorización del herbicida a los Estados miembros de la UE, que deberán pronunciarse.

Sin embargo, el tema podría no quedar limitado a las cuestiones técnicas y saltar rápidamente a una escala superior, llegando a la mesa de los ministros (como ya ha ocurrido, por ejemplo, con los test de las abejas), donde el resultado podría ser diferente.

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