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jueves, 1 octubre , 2026

Catalá: «de nosotros depende que la enfermedad de Newcastle no sea un problema mayor»

Entrevista en AGROPOPULAR con Pablo Catalá, responsable del Centro de Calidad Avícola y Alimentación Animal de la Comunidad Valenciana y doctor en Veterinaria

Catalá Newcastle

En Castilla y León son ya cinco las provincias con focos de la enfermedad de Newcastle en explotaciones avícolas. A Valladolid y Zamora se han sumado Segovia, Salamanca y Ávila. Y hay que recordar que hubo un brote, ahora controlado, en Valencia hacia finales de diciembre. Para hablarnos de las características de esta enfermedad contamos el 25 de julio en AGROPOPULAR con la presencia de Pablo Catalá, responsable del Centro de Calidad Avícola y Alimentación Animal de la Comunidad Valenciana y doctor en Veterinaria.

Catalá apuntó que, de momento, es un problema limitado a unas granjas en concreto, «pero de todos nosotros depende que esto no se extienda, que sea un problema mayor». Recordó que hace dos años la enfermedad apareció en Polonia y aquí en España se confirmaron los primeros focos en diciembre, en la provincia de Valencia. «Tuvimos un total de 10 brotes en unos cinco meses. El último fue el 8 de mayo aquí en Valencia y, lamentablemente, a partir del 15 de junio tuvimos más detecciones en Castilla y León; hasta el día de ayer en Castilla y León hay un recuento total de 23 brotes».

El experto explicó que «esta enfermedad es muy similar en cuanto a sintomatología a la influenza aviar. De hecho, antiguamente se conocía a la influenza aviar como la peste aviar y a la enfermedad de Newcastle como la pseudopeste aviar». «Habitualmente -añadió- se transmite por contacto directo o indirecto con fómites, con aves silvestres, con heces, con equipamiento contaminado… Es cierto que esta enfermedad, desde mi punto de vista, es bastante más contagiosa que la influenza aviar, siendo que la influenza aviar de por sí ya es muy contagiosa».

Respecto a cómo controlarla, subrayó que «tenemos un arsenal de vacunas disponible. Tenemos desde vacunas recombinantes a vacunas vivas y vacunas inactivadas». Sin embargo, dijo, «lo que estamos viendo es que este virus tiene una peculiaridad y es que tiene mucha variabilidad genética, es decir, tiene 21 genotipos y las vacunas que tenemos en el mercado, si bien protegen de la enfermedad, no lo hacen en su totalidad al cien por cien. ¿Por qué? Porque las vacunas que tenemos en el mercado están basadas en otro genotipo, diferente al circulante«. En consecuencia, «la inmunidad, aunque es parcial, no es total. Y esto explica que tengamos animales vacunados que sigan padeciendo la enfermedad y excretando el virus».

Catalá recordó que no es una enfermedad transmisible a humanos y que, en lo que respecta a los animales, «sobre todo a las gallináceas, que son las especies que nosotros criamos en España, es muy letal. Por eso los animales que no están vacunados tienen índices de mortalidad brutales. Estoy hablando del 80% en 48 horas. En animales vacunados todo esto se previene y la mortalidad es muchísimo menor, incluso prácticamente inexistente».

Sobre el impacto en el sector avícola, estimó que, «si en España tenemos aproximadamente unas 5.000 explotaciones de pollos y unas 1.400 explotaciones de ponedoras» y que las explotaciones afectadas, entre Valencia y Castilla y León, han sido unas 33, hablamos de «un 0,5% de la población». «De momento es un problema limitado a unas granjas en concreto, pero de todos nosotros depende que esto no se extienda, que sea un problema mayor».

Escucha la entrevista a Pablo Catalá, responsable del Centro de Calidad Avícola y Alimentación Animal de la Comunidad Valenciana

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