
El centro Rancho de la Merced del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), ubicado en Jerez de la Frontera (Cádiz), coordina un proyecto de vitivinicultura circular y sostenible para estudiar el uso de extractos de alga para reducir el uso de fitosanitarios y mejorar la resistencia en viña, reducir las enfermedades fúngicas en la viticultura y proporcionar un uso alternativo a la biomasa de algas.
Así lo ha explicado este miércoles -4 de agosto- la consejera de Agricultura de Andalucía, Carmen Crespo, durante la visita a las instalaciones del centro de Ifapa, donde ha añadido que el proyecto «podrá contribuir en el futuro a la economía bio-circular y a minimizar la acumulación de la especie invasora en nuestras costas.»
Acompañada por el delegado territorial Daniel Sánchez, Crespo ha recordado que este proyecto, denominado Seawines, se suma a otros puestos en marcha por la Consejería para resolver el grave problema que supone el alga asiática para las costas y la pesca.
Proyectos experimentales
La consejera ha destacado el “brillante trabajo” desarrollado por los investigadores y “su contribución a la producción vinícola andaluzas a través de importantes proyectos de innovación y de la transferencia de conocimiento al sector”. En concreto, se ha referido a la colección del Banco de Germoplasma de Vid, que considera «una referencia a nivel nacional e internacional en la obtención de datos agronómicos y enológicos de gran relevancia».
Entre las variedades cultivadas se encuentran variedades autóctonas (tintilla de Rota, palomino negro, vijiriega o garrido fino) y foráneas (syrah, cabernet sauvignon, sauvignon blanc o chardonnay), que se emplean en la elaboración de vinos blancos, tintos y rosados. En el caso de las autóctonas se estudia cómo recuperar o mantener variedades históricas andaluzas y españolas. Y en el caso de las foráneas, su adaptación a nuestro clima y suelos.
El Ifapa Rancho de la Merced cuenta con una bodega experimental y la recolección de la uva se hace de forma manual para garantizar la máxima calidad de los vinos obtenidos y que la transferencia del conocimiento al sector sea lo más certera posible.
Además del proyecto del Banco de Germoplasma, este año se terminará un estudio para suplir la utilización de anhídrido sulfuroso en vinos, un compuesto indispensable en la elaboración de vinos de calidad, pero que relacionan con reacciones alérgicas algunos estudios. Los estilbenos son compuestos naturales de la vid y candidatos capaces de reducir y/o eliminar el uso de SO2 de los vinos.
Finalmente, ha mencionado que los investigadores de este centro también trabajan en otro proyecto para recuperar variedades de vid minoritarias cultivadas en Andalucía y estudiar otras medidas como la producción ecológica, el estudio de bioestimulantes o la monitorización de las levaduras desde el mosto al vino.











