La Federación Europea de Vinos de Origen (EFOW) quiere que el régimen de autorizaciones de plantación de viñedo se prolongue más allá de 2030. Con ese fin ha hecho un llamamiento a los ministros de Agricultura de los principales Estados miembros productores de vino para que se unan en una plataforma común para la defensa del este sistema y pide a la presidencia alemana de la UE que incluya este asunto en la reforma de la PAC.
Esta federación agrupa a las denominaciones vinícolas de España, Francia, Italia y Portugal. Pone de manifiesto que esta actividad requiere una planificación y unas inversiones a largo plazo. Las viñas nuevas no empiezan a producir hasta pasados 5 o 6 años, con lo que un viñedo plantado en 2024 no producirá vino hasta 2030/31. “Es imperativo –dice- que la futura PAC defina el marco en el que los viticultores operarán a partir de 2031”.
La EFOW subraya que la ampliación del régimen no tiene ningún coste presupuestario y que el sistema contribuye a prevenir crisis por exceso de producción y por disminución de la calidad. También contribuye a mantener el viñedo en zonas difíciles en las que no hay alternativas de cultivo y permite el sostenimiento de pequeñas explotaciones familiares.
El presidente de la organización, Bernard Farges, ha recordado que “en la última reforma de la PAC, gracias al apoyo del Parlamento Europeo, los países productores y el comisario Dacian Ciolos, se introdujo una herramienta novedosa y dinámica para un crecimiento sostenible y adaptado del viñedo europeo”. “Los aranceles de Estados Unidos a muchas denominaciones europeas y la crisis del Covid-19 son claros ejemplos de cómo el mercado europeo del vino, relativamente saludable, puede desestabilizarse rápidamente”.
Farges ha subrayado que “el régimen de autorizaciones de plantaciones de viñedo puede contribuir a la ambición del Pacto Verde”. Sin él, concluye, habría un serio riesgo de derroche de recursos debido al exceso de producción y de despoblamiento de ciertas zonas rurales.












