Lo primero, lo del ministro de Agricultura. El ahora sanchista, y antes zapaterista, Luis Planas, sigue sin pagar las ayudas de las borrascas a los beneficiarios de Andalucía y Extremadura. Un día tras otro repite que se van a pagar, pero nadie ha visto un solo euro todavía. En el Fondo Español de Garantía Agraria, el antaño prestigioso FEGA, no han soltado el dinero y eso que Luis Planas prometió en febrero, durante un viaje a Huelva, que se pagaría antes de que acabase el mes de abril. Pues bien, 23 días después siguen sin soltar la pasta. Mientras tanto, Planas continúa a lo suyo. Y lo suyo es que, como ya otea el final de ciclo sanchista, se dedica a trabajarse otro puesto, el de director general de la FAO, la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura. Esta semana va a recibir el apoyo de su jefe Pedro Sánchez, que estará en Roma para dar un empujón a la candidatura de uno de sus ministros favoritos, como es Planas. Y ¿por qué lo de favorito? Pues porque tan solo quedan tres a su lado desde el comienzo: el citado Planas, la ministra “pájara”, Margarita Robles, y Marlaska. Ese es el trio de favoritos de Pedro Sánchez, los tres más sanchistas.
Pero antes de eso, Planas también fue una pieza clave en el engranaje de Rodríguez Zapatero. En el mandato de este último, ahora en la picota, Luis Planas fue embajador político, insisto en lo de político porque él no es diplomático por más que quiera presumir, sino inspector de trabajo, en Marruecos y después en la Unión Europea (UE). Se trata de dos de las embajadas más cotizadas, más ambicionadas y a ellas solo van a parar personas de absoluta confianza del presidente del Gobierno de turno y de su ministro de Asuntos Exteriores. Y Luis Planas estuvo en las dos. Por lo tanto, es persona muy vinculada a Zapatero. Y, por supuesto, a Pedro Sánchez, junto al que lleva casi ocho años. Pero por encima de todo, Planas es planista, o sea de él mismo y ahora se dedica a su campaña electoral para la FAO. En el Ministerio de Agricultura sigue desaparecido y los beneficiarios de las ayudas de las borrascas sin cobrar.













