La especulación de las tierras en Alemania oriental dificulta la actividad agraria de los jóvenes agricultores

Los jóvenes agricultores de Alemania oriental tienen cada vez más problemas para adquirir tierras porque los precios se han disparado al alza en los últimos 15 años. Según cifras oficiales del Gobierno de Branderburgo, el coste de una hectárea de tierra en este estado fue en 2004, de 2.500 euros; y en 2017, se había elevado hasta los 11.000 euros por hectárea.

Estos datos ponen de manifiesto que los precios de la tierra se han ido distanciando progresivamente de los relacionados directamente con las ganancias derivadas de la agricultura. Como resultado, muchas explotaciones agrícolas se han quedado sin actividad, lo que se traduce en que las zonas en las cuales están situadas, se convierten automáticamente en lugares donde el capital puede especular libremente con el terreno.

Esta espiral de precios comenzó pocos años después de la reunificación de Alemania, tras la caída del Muro de Berlín (1989) cuando las extensas regiones agrícolas, propiedad del Estado, fueron desmanteladas y se fueron privatizando gradualmente las granjas. Hasta la fecha, la empresa de administración y procesado de la tierra (Bodenverwertungs- und Verwaltungs-GmbH, BVVG) sigue siendo la responsable.

La venta de grandes extensiones de tierra atrajo a los inversores extranjeros, muchos de los cuales no tienen una formación en cuestiones agrícolas pero especularon con el aumento del precio.

Después de la reunificación alemana, la tierra todavía podía arrendarse a precios asequibles, algo que beneficiaba a las grandes cooperativas agrícolas. Sin embargo, a día de hoy, los períodos de arrendamiento son más cortos, y se necesita mucho más capital para establecer una granja rentable.

Licitaciones públicas

Otro de los problemas a los que tienen que enfrentarse los agricultores especializados en cultivos orgánicos es cómo distribuye BVVG la tierra, ya que las parcelas se otorgan en licitaciones públicas abiertas a todos. Y nadie sabe quién está presentando una solicitud o el valor de otras pujas.

Según el BVVG, el sistema es lo más transparente posible. “Si las ofertas se hicieran públicas, entonces los precios serían todavía más elevados”. Aparte de eso, existen las así llamadas invitaciones limitadas para licitar, las cuales tienen como destino específico a los jóvenes agricultores o a quienes practican la agricultura orgánica. El 80% de las asignaciones de tierras por parte del BBVG van a parar a agricultores regionales.

En este sentido, ha detallado que los grandes inversores no adquieren terrenos directamente, sino que suelen comprar cooperativas agrícolas y, con ello, se convierten legalmente en agricultores regionales, con derecho a participar en las licitaciones.

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