El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó el 30 de junio el decreto por el que prorroga hasta el 31 de diciembre de 2018 el embargo a los alimentos perecederos procedentes de la Unión Europea (UE).
Lo ha hecho dos días después de que el Consejo de la UE prorrogase, por unanimidad, las sanciones económicas contra este país por la no aplicación plena de los Acuerdos de Minsk, que pusieron fin a la guerra en el este de Ucrania.
La lista de productos europeos prohibidos por Moscú incluye frutas y verduras, carnes, pescados y lácteos.
Por su parte, las sanciones europeas a Rusia están centradas en los sectores de las finanzas, la energía y la defensa, así como en el ámbito de los productos de doble uso (civil y militar).
La UE vincula la duración de las medidas restrictivas a Moscú con la plena implementación de los acuerdos de Minsk entre Kiev y los rebeldes prorrusos, que incluyen un alto el fuego permanente y la devolución del control de la frontera oriental de Ucrania a las autoridades ucranianas.












