La compañía alemana Bayer anunció el miércoles que había llegado finalmente a un acuerdo para comprar la empresa Monsanto, después de meses de negociaciones.
Esta operación viene a sumarse a otras que se están dando a nivel mundial entre las multinacionales del sector de semillas y fitosanitarios, que suponen una reducción de la competencia y, con ello, riesgos como la subida del precio de esos productos para los agricultores y una pérdida en la diversidad de cultivos.
La Comisión Europea tiene pendiente pronunciarse sobre el impacto que podrían tener las tres grandes operaciones anunciadas últimamente. Además de esta de Bayer y Monsanto, el proyecto de concentración entre Dow y Dupont y la compra de la suiza Syngenta por la firma china ChemChina.
La misión de Bruselas en este ámbito es investigar las fusiones y adquisiciones entre empresas cuya cifra de negocios supere ciertos umbrales e impedirlas si suponen una traba significativa para el ejercicio de una competencia efectiva.
Las autoridades de competencia de otros países también llevan a cabo procesos similares y, de hecho, la Comisión coopera con el Departamento de Justicia de Estados Unidos y con las autoridades de Brasil y Canadá en el caso de la fusión entre Dow y Dupont.
En Estados Unidos, algunas organizaciones de agricultores se han movilizado para denunciar el acuerdo entre Bayer y Monsanto por el impacto que podría tener en el precio de las semillas y los fitosanitarios.
Sin embargo, la asociación que agrupa a los productores de maíz americanos, aunque reconoce la pérdida de competencia, considera que puede ser beneficioso que los nuevos gigantes compitan entre sí por el liderazgo en estos mercados.












