El invierno astronómico, que comenzará el 21 de diciembre a las 16:59 hora peninsular, será probablemente más seco y cálido de lo normal hacia el noroeste peninsular y más húmedo de lo habitual hacia el este peninsular y en Baleares. Así lo recoge la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en el avance de la tendencia del tiempo previsto para el periodo enero-febrero-marzo de 2022.
Aunque en la mayor parte de España no hay una clara señal para la precipitación acumulada y por tanto la probabilidad de los terciles es la climatológica, la probabilidad de que sea más seco de lo normal aumenta hacia el noroeste peninsular, y de que sea más húmedo de lo habitual de nuevo se incrementa hacia el este peninsular y en Baleares, considerando el periodo de referencia 1981-2010, recoge la AEMET.
En lo referente a temperatura media, detalla que «de nuevo nos encontramos con que no hay una señal clara en la mayor parte de España» pero sí que la probabilidad de que sea más cálido de lo normal vuelve a aumentar cuanto más al noroeste peninsular, considerando el mismo periodo de referencia.
Balance climático del otoño
La Agencia Estatal de Meteorología también ha hecho público su avance climático del otoño de 2021, que tuvo un carácter seco en cuanto a precipitaciones y normal en lo que a temperaturas se refiere en el conjunto de España.
A pesar de que las precipitaciones en la España peninsular alcanzaron los 172 l/m2, valor que supone un 83% del normal, en comunidades como Galicia o Andalucía no se llegó ni al 75%. En el sur de estas dos regiones, al igual que en puntos de la Región de Murcia y de Canarias, ni siquiera se alcanzó la mitad del valor normal, quedando buena parte del sur de Andalucía e islas orientales de Canarias por debajo del 25%.
El carácter seco del otoño contribuyó a que la situación de sequía meteorológica que se observaba a finales de verano en las cuencas de acumulación del Guadalquivir y del sur persistiese al finalizar el otoño, al igual que en la cuenca del Ebro y Pirineos orientales. En el resto de las cuencas de acumulación españolas no se puede hablar en estos momentos de sequía meteorológica, aunque todas presentan cierto déficit de precipitaciones, a excepción de las del norte y noroeste.
Respecto a la temperatura, la media del otoño fue de 14,4ºC. Esto supuso un valor 0,1ºC superior al promedio del período de referencia 1981-2010, lo que le confirió un carácter normal. No obstante, se ha tratado del otoño más frío en nuestro país desde 2012, y el octavo más frío del siglo XXI.












