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sábado, 2 mayo , 2026

COVID-19: la gobernanza mundial se activa para evitar una crisis alimentaria

Foto: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

A falta de medidas rápidas, la pandemia del COVID-19 podría agravar en 2020 la situación de 135 millones de personas que ya sufren una gran inseguridad alimentaria en 2019, advierte el informe mundial sobre las crisis alimentarias 2020, publicado el 21 de abril por varias instituciones de la ONU y donantes de fondos internacionales. Para controlar el alcance de esta crisis, el informe propone diferentes medidas para proteger la cadena de abastecimiento alimentaria.

Paralelamente, el G20, la Unión Africana o incluso la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se han comprometido para garantizar una continuidad del sistema alimentario aportándole mejoras.

Frente a los riesgos reales de escasez alimentaria, “deben de llevarse a cabo acciones anticipadas a partir de ahora con el fin de salvaguardar los medios de subsistencia de las personas más vulnerables, así como los sistemas agroalimentarios conexos para proteger la cadena de abastecimiento alimentario”, indica el informe mundial sobre las crisis alimentarias 2020, publicado el 21 de abril por diversas agencias de la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU).

Con este objetivo, el informe propone diferentes medidas tales como el desarrollo de los sistemas de vigilancia de la seguridad alimentaria en tiempo casi real y a distancia con el fin de proporcionar informaciones actualizadas sobre los impactos de la epidemia sobre la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, la sanidad, el acceso a los servicios, a los mercados y a las cadenas de abastecimiento o incluso el aumento de apoyo a la transformación alimentaria, al transporte y a los mercados alimentarios locales. Además, defiende que los pasillos comerciales se mantengan abiertos con el fin de garantizar el funcionamiento continuo de la cadena de abastecimiento alimentaria y de los sistemas agroalimentarios esenciales en los países en crisis.

Estas medidas deberían ejecutarse en asociación y en estrecha coordinación entre los Gobiernos, los actores humanitarios y los actores del desarrollo, precisa el informe.

Aumento de la inseguridad alimentaria

Mientras que el nuevo informe mundial sobre las crisis alimentarias 2020 estima que 135 millones de personas de 55 países se enfrentan actualmente a una crisis alimentaria aguda, las últimas cifras del Programa Alimentario Mundial (PAM), presentadas al margen del informe, son todavía mucho más alarmantes. Debido al impacto del COVID-19, en 2020 unas 265 millones de personas estarán amenazadas sobre todo en los países de ingresos bajos y medios.

Amenazas ligadas a las restricciones a la exportación

Las políticas denominadas proteccionistas, tales como los derechos arancelarios y las restricciones a la exportación, podrían también desestabilizar el sistema alimentario mundial aumentando los  precios de los  productos  alimentarios. Para Arif Husain, economista jefe del PAM,  “las barreras comerciales tales como las prohibiciones a la exportación son extremadamente contraproducentes, y acumular reservas de alimento o poner en marcha barreras comerciales no funcionan. Dejar morir a su vecino no es una buena política. Lo constatamos repetidas veces durante la crisis producida por el aumento de los precios de los productos alimentarios y de los combustibles de 2008 y de la crisis financiera de 2009 o incluso durante las crisis alimentaria de 2010 y 2012. Es mejor facilitar el comercio y dejar que circule en el mundo entero”.

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