Los «costes ocultos» de los sistemas agroalimentarios ascienden a 12,7 billones de dólares, es decir, alrededor del 10% del PIB mundial, según estima la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe anual sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación publicado hace unos días.
Este resultado se basa en un análisis de los beneficios y costes ocultos medioambientales, sociales y sanitarios realizado en 154 países. En términos generales, los autores señalan que estos costes son mayores en los países de renta baja, ya que representan el 27% del PIB, frente a menos del 12% en los países de renta media y menos del 8% en los países de renta alta.
La FAO indica que alrededor del 73% de los costes ocultos están relacionados con una mala alimentación
En detalle, la FAO indica que alrededor del 73% de los costes ocultos están relacionados con una mala alimentación, rica en grasas y azúcares y alimentos ultraprocesados, factor de obesidad y diabetes. Un 23% se debe al medio ambiente -principalmente a las emisiones de nitrógeno y gases de efecto invernadero- y un 4% a la pobreza de las personas que trabajan en la industria alimentaria y a la desnutrición.
El informe de este año es el primero de una evaluación en dos fases. Proporciona estimaciones iniciales, mientras que el informe del año que viene contendrá evaluaciones específicas en profundidad.
La FAO considera que existen palancas de actuación -fiscalidad, subvenciones, legislación y reglamentación- para que los gobiernos puedan «realizar ajustes en los sistemas agroalimentarios y obtener mejores resultados a nivel mundial».
Este análisis no es único. En un estudio anterior, realizado con una metodología diferente y publicado el 15 de mayo en Nature Foods, investigadores británicos y suizos estimaron en 14 billones de dólares los costes ocultos generados por el suministro mundial de alimentos, asignando un valor monetario a las vidas humanas, a las especies y a los ecosistemas.












