Treinta y tres eurodiputados de seis grupos políticos y once países han reclamado por carta al Gobierno español y al de Castilla y León la paralización de una macrogranja con más de 23.000 vacas en la provincia de Soria.
Según han denunciado, si este proyecto se lleva a cabo, sería la mayor granja lechera de la Unión Europea (UE) y abriría las puertas a un modelo de ganadería industrial importado de Estados Unidos, que, a su juicio, no tiene cabida en Europa.
Uno de los eurodiputados firmantes de la carta es Florent Marcellesi, de EQUO, quién ha criticado a la UE por seguir permitiendo la preocupante proliferación de macrogranjas como la de Noviercas que, además de convertir a España en el estercolero de Europa, en su opinión, destruye empleos, la salud, el medio ambiente, el clima y las oportunidades en el mundo rural.
«Ya hemos llevado esta batalla a Bruselas y desde aquí seguimos trabajando para que la UE apueste cuanto antes por un modelo agroalimentario sostenible, saludable, respetuoso con los animales y que contribuya al desarrollo del mundo rural”, ha añadido.
«Hemos llevado esta batalla a Bruselas y desde aquí seguimos trabajando para que la UE apueste cuanto antes por un modelo agroalimentario sostenible»
A este proyecto también se opone una coalición de asociaciones ecologistas, movimientos locales y sindicatos agrarios debido a sus potenciales impactos sobre la economía rural, el medio ambiente, la población, la calidad del aire y del agua de la zona y el impacto global de la ganadería industrial en el cambio climático.
Por su parte, David Sánchez, el portavoz de Food & Water Europe, una organización no gubernamental, ha instado a los al Gobierno central y autonómico que no permitan que este modelo de ganadería industrial llegue a Europa.
«Sus impactos en EEUU están ya más que documentados, no ayuda a las zonas rurales y no tiene nada que ver con el modelo de agricultura y alimentación que demandan las personas consumidoras”, ha concluido.












