El Boletín Oficial de Cantabria (BOC) publicó el 28 de abril la Resolución por la que se convocan ayudas de mínimis para estimular el cebo de terneros y potros machos de las razas locales amenazadas para 2026.
Esta ayuda está dirigida a los titulares de explotaciones bovinas y equinas de Cantabria que mantengan razas locales amenazadas y cumplan la normativa vigente en materia de sanidad, bienestar animal e identificación y registro de animales.
Las ayudas se concederán en régimen de concurrencia competitiva, por animal elegible y año, y están destinadas a los bovinos machos sacrificados entre los 7 y 16 meses y a los equinos machos sacrificados entre los 10 y 18 meses, siempre que alcancen los pesos mínimos establecidos y estén correctamente inscritos en los registros oficiales.
La cuantía de la subvención será de 300 euros por animal hasta los cinco primeros, 250 euros desde el sexto hasta el decimoquinto y 200 euros desde el decimosexto hasta el vigesimoquinto, con un límite máximo de 6.000 euros por solicitante y año.
La cuantía total máxima de las ayudas que se convocan asciende a 210.000 euros para el año 2026, que se financiarán con cargo a la partida presupuestaria para el año 2025, prorrogados para el año 2026.
Las solicitudes podrán presentarse desde el día siguiente a la publicación del extracto en el Boletín Oficial de Cantabria, es decir, desde mañana, 29 de abril, hasta el 31 de agosto de 2026, pudiendo incluir animales sacrificados desde el 1 de septiembre de 2025. La tramitación se realizará ante la Dirección General de Ganadería, en el registro de la Consejería, en las oficinas comarcales o en cualquiera de los registros legalmente habilitados.
Esta convocatoria de ayudas constituye la primera fase del Plan de la Carne de Cantabria, según ha confirmado en una nota de prensa la consejera María Jesús Susinos.
La consejera, María Jesús Susinos, ha subrayado que con esta convocatoria se da el primer paso del Plan de la Carne del Gobierno de Cantabria, «un plan estratégico que busca reforzar la viabilidad económica de las explotaciones, preservar nuestras razas autóctonas y avanzar en un modelo de producción ganadera ligado a la calidad, la sostenibilidad y el territorio».












