Según un estudio, el cambio climático provocará que los vinos de la variedad tempranillo tengan menos color y que baje su acidez si no hay una adaptación de la viticultura actual. Un problema ya presente en la zona de Rioja, donde el valor es bajo.
La investigación ha sido desarrollada por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario Neiker-Tecnalia, dependiente del Gobierno Vasco y en colaboración con la Universidad de Navarra. El autor es Urtzi Leibai, ingeniero agrónomo, y ha sido dirigido por las investigadoras de Neiker, Olatz Unamunzaga y Ana Aizpurua. Comenzó en 2012 y concluyó en junio de 2017.
El objetivo del estudio se ha basado en la observación del comportamiento de las vides en las previsibles condiciones del cambio climático. Es decir, a cuatro grados más de temperatura, aumentando el dióxido de carbono (hasta 700 pmm) y descendiendo la humedad relativa hasta el 12%.
Los resultados han mostrado que se produce un vino con menos antocianos, lo que da lugar a vinos con menos color y de menor calidad. Además, también aumenta el pH, provocado por una pérdida de ácido tartárico y málico. Según Unamunzaga, ello se debe a que las condiciones a las que se ha sometido la viña adelantan unos nueve días todo el ciclo, desde el envero hasta la vendimia.
Para llevar a cabo este experimento se han utilizado suelos de diferentes texturas de la Universidad de Navarra, ya que «son únicos en Europa porque permiten modificar las condiciones de CO2 y la temperatura y humedad relativa», indicó la investigadora.
A su juicio, este es un tema que se debería investigar para poder asesorar al agricultor y que pueda adaptarse a la modificación de las condiciones climáticas.












