
A la vista del actual contexto político, con Pedro Sánchez deshojando la margarita otra vez, en este caso sobre si adelanta las elecciones generales o no, toca preguntarse quién va a negociar el Marco Financiero 2028-34 de la Unión Europea (UE) y también la próxima Política Agraria Común (PAC), que debería entrar en vigor el 1 de enero de 2028, plazo que hoy se antoja imposible. Los dos asuntos no son menores, ni mucho menos, ya que del resultado de ambos procesos negociadores dependerá si la PAC va a seguir siendo autónoma o, por el contrario, dejará de ser independiente.
También influirá sobre la cantidad de dinero que haya durante ese periodo de tiempo (siete años) y, finalmente, en cómo se distribuyen los fondos que se establezcan en Bruselas entre los agricultores y ganaderos españoles que son beneficiarios de las ayudas de la PAC.
Evidentemente, no es lo mismo que el presidente del Gobierno sea Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo y que el ministro/a de Agricultura, sea socialista, popular o de Vox.
Primero, la situación en Bruselas. La próxima semana se celebrará una cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE con el objetivo, entre otros, de cerrar un pacto sobre el Marco Financiero 2028-34.
En caso de no lograrse en estas fechas (15 y 16), está convocada una reunión informal en noviembre y otra Cumbre Europea formal a mediados de diciembre. Son las ventanas de oportunidad que existen en este momento.
En caso de no alcanzarse un acuerdo antes de que acabe este año, la situación se complicaría mucho, porque en 2027 hay previstas bastantes citas electorales. A la que tocaría en España, si Pedro Sánchez decide no adelantar los comicios, se suman las que tendrán lugar en Francia y en otros Estados miembros, lo que dificultará las negociaciones.
Del lado de la PAC, la Presidencia irlandesa del Consejo Agrícola quiere conseguir que se cierre un acuerdo sobre un enfoque político de los puntos más importantes en la reunión que se celebrará en Luxemburgo, en la segunda quincena de este mes.
Tanto si se logra, como si no, hay que tener en cuenta que, mientras los Jefes de Estado y de Gobierno no alcancen un pacto sobre el dinero, todo será prácticamente papel mojado.
Y, ahora, lo de aquí. Suponiendo que Sánchez anuncie hoy que adelanta las elecciones a finales de noviembre o principios de diciembre, esta cita podría coincidir con la recta final de los dos procesos negociadores sobre el Marco Financiero y sobre la nueva PAC. Es verdad que el gobierno sanchista no estaría en funciones, pero también es cierto que serían Sánchez y Luis Planas, con su gestión en fase terminal, los que pilotarían las conversaciones y podrían cerrar ambos asuntos, aunque la aplicación de los resultados quedaría en manos de otros ejecutivos, probablemente de diferente color.
Por otro lado, si hubiese elecciones en noviembre-diciembre y se retrasasen los acuerdos en Bruselas hasta los primeros meses de 2027, podría ser el nuevo gobierno (las encuestas dicen que PP y Vox) el que deba cerrar los dos procesos.
Llegados a este punto, ¿cambiarían las posiciones de los populares y las de Abascal en relación las que mantiene la coalición social-comunista?
En el Ministerio de Agricultura estarían o Planas, un popular o uno de Abascal
La tercera hipótesis es que las generales registren tan solo un adelanto técnico, y sean en marzo, o que Sánchez decida agotar los plazos y convocarlas a principios de verano. En estos dos supuestos, está claro que sería el actual Gobierno el que pilote las negociaciones. Y, mientras Sánchez deshoja la margarita, los agricultores y ganaderos españoles que son también beneficiarios de la PAC contemplan con preocupación el futuro y especialmente dos puntos. El primero, que esta política pierda su autonomía estratégica y su dinero se meta en una caja común con el procedente de otras partidas presupuestarias, lo que significaría que nunca se sabría el montante de «la pasta» disponible. Hasta ahora, una vez que se establecía, el dinero de la PAC tenía carácter «sagrado» y no se tocaba en los siete años que duraba el periodo presupuestario. El segundo punto hace referencia al recorte que sufrirá la PAC. Tal y como están las cosas ahora en la negociación del Marco Financiero y la posición de los países «tacaños», sería un milagro que se pudiesen mantener los fondos de la PAC en los niveles actuales. Lo más sensato es pensar que se avecina una reducción y además significativa.











