El índice de precios de los cereales de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) se situó en abril en una media de 169,5 puntos, un 0,4% menos que en marzo.
Después de alcanzar un máximo histórico en marzo, los precios internacionales de los cereales secundarios cayeron un 1,8% en abril, principalmente debido a una caída del 3% en los precios del maíz, ya que «los suministros estacionales de las cosechas que se están llevando a cabo actualmente en Argentina y Brasil han ayudado a aliviar la presión sobre los mercados», indica la FAO.
Los precios mundiales del sorgo también descendieron un 0,4% en abril, mientras que la escasez de la oferta empujó un 2,5% al alza los precios de la cebada. Los precios internacionales del trigo evolucionaron al alza, incrementándose un 0,2%. «Si bien el bloqueo de los puertos que sigue en pie en Ucrania y la preocupación acerca de la situación de los cultivos de 2022 en Estados Unidos hicieron que los precios se mantuvieran elevados, la subida se vio moderada por el aumento de los envíos de la India, unas exportaciones de Rusia mayores de lo previsto y una ligera disminución de la demanda mundial como resultado de los precios elevados», explica.
En abril los precios internacionales del arroz subieron un 2,3% respecto de los niveles de marzo, sostenidos por una combinación de fuerte demanda local en varios de los países exportadores asiáticos.
Precios mundiales de los alimentos
El índice de precios de los alimentos que elabora la FAO registró un promedio de 158,5 puntos en abril, es decir, un 0,8% menos del máximo histórico alcanzado en marzo, pero un 29,8% por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado.
La caída en el índice en abril se debió principalmente a una importante disminución en el subíndice de precios de los aceites vegetales y un ligero descenso del subíndice de precios de los cereales. Por el contrario, los subíndices del azúcar, la carne y los productos lácteos experimentaron aumentos moderados.












