En su proyecto de estrategia de resiliencia hídrica, que se presentará el 4 de junio, la Comisión Europea plantea fijar «un objetivo ideal de reducción de las extracciones de agua» de aquí a 2030, cuya cifra aún está por concretar. Bruselas recomienda también que los Estados miembros establezcan objetivos de ahorro de agua en niveles apropiados, en particular en el caso de las cuencas hidrográficas afectadas por el estrés hídrico.
En materia de almacenamiento de agua, la estrategia sigue siendo muy prudente y se limita a indicar que la cuestión de los «embalses y otras obras artificiales requieren un amplio debate».
Precisa que la gestión del agua debe «dar prioridad a las soluciones basadas en la naturaleza», pero también «apoyarse en estructuras artificiales» cuyos “impactos medioambientales deben evaluarse cuidadosamente […] teniendo debidamente en cuenta los escenarios climáticos a largo plazo para evitar la pérdida de inversiones».
La gestión del agua debe «dar prioridad a las soluciones basadas en la naturaleza», pero también «apoyarse en estructuras artificiales»
La Comisión indica también que la futura PAC debe incluir “medidas transitorias dirigidas a apoyar y recompensar a los agricultores que emprenden cambios estructurales […], en particular con vistas a una mejor gestión del agua”. El texto insiste finalmente en la reducción de la contaminación por nutrientes y pesticidas. En 2026 se lanzará un programa de gestión integrada de nutrientes que, entre otras cosas, apoyará la construcción de depósitos para el almacenamiento de purines.
Bruselas señala en su proyecto que “los sistemas alimentarios sostenibles son un aliado fundamental para la resiliencia hídrica y la PAC desempeña un papel crucial”.
Añade que “la PAC y los planes estratégicos nacionales apoyan prácticas agrícolas, como la agricultura de precisión y el riego por goteo, que mejoran la eficiencia hídrica, la circularidad y la retención de agua, a la vez que reducen la contaminación por nutrientes y plaguicidas».
«Es fundamental garantizar que los Estados miembros aprovechen al máximo estas posibilidades e integren mejor la resiliencia hídrica en los planes estratégicos de la PAC, promoviendo la innovación, el intercambio de conocimientos y reforzando las capacidades de sus servicios de asesoramiento agrícola”.












