El director ejecutivo del Consejo Oleícola Internacional (COI), Jaime Lillo, aseguró el pasado jueves que el consumo de aceite de oliva se ha internacionalizado a un ritmo mayor que el de su producción.
En una charla titulada “Perspectivas del cultivo del olivar y del aceite de oliva en el mundo”, Lillo dejó espacio a temas de toda índole en torno al sector. Entre ellos, la evolución de las superficies de cultivo, la irrupción de nuevos países productores o la internacionalización del consumo hacia países que tradicionalmente no incorporaban este alimento en sus dietas.
“Hoy se consume aceite de oliva en países que hace dos décadas apenas lo conocían”, añade. Esto supone una “oportunidad estructural”, pero también conlleva una serie de exigencias para los productores. El director ejecutivo aboga por no bajar la calidad para seguir manteniendo la confianza en los mercados emergentes.
Estados Unidos como destino estratégico
Cualquier cambio en los hábitos del consumidor estadounidense o en el marco regulatorio se proyecta inmediatamente en las exportaciones. El sector oleícola debe aprovechar esta tesitura.
Durante la charla, intervino también el director general de la Asociación Norteamericana de Aceite de Oliva (NAOOA), Joseph R. Profaci, que además es pionero en la importación y distribución del producto en Estados Unidos.
Profaci anunció que se está trabajando en desarrollar un estudio similar al Predimed, pero destinado a Estados Unidos. El objetivo del análisis es generar suficiente evidencia científica sobre los beneficios asociados al aceite de oliva para tratar de aumentar el consumo en el país. No obstante, según señalan expertos como el presidente de Interóleo, Juan Gadeo, el sector oleícola debe “saber leer el nuevo escenario” y trabajar “de forma organizada y alineada” para crecer.












