La producción mundial de vino (excluidos zumos y mostos) caerá este año un 7 % respecto a la de 2022, principalmente por condiciones climatológicas adversas en muchos de los grandes países productores, y se situará entre 241,7 y 246,6 millones de hectolitros.
Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la producción será la más baja desde 1961. La OIV publicó este martes, 7 de noviembre, las previsiones para 2023 basadas en los datos recopilados en 29 países, que representan el 94% de la producción mundial.
No obstante, según este organismo, la cifra de este año debe tomarse con cautela, ya que todavía hay grandes países, como China, cuya información no está disponible. Además, la gran volatilidad de los volúmenes de producción observada en los últimos años, tanto a escala nacional como regional, dificulta aún más las previsiones..
Según el OIV, esta sería la menor producción desde 1961 (214 millones de hectolitros), incluso inferior al volumen de producción históricamente bajo de 2017 (248 MHL). Este escenario negativo puede atribuirse a descensos significativos en los principales países productores de vino de ambos hemisferios.
Descensos significativos tanto en productores de vino del hemisferio norte como del hemisferio sur
Por un lado, en el hemisferio sur, Australia, Argentina, Chile, Sudáfrica y Brasil registraron variaciones interanuales de entre el -10% y el -30%.
Por otro lado, en el hemisferio norte, los países que más sufrieron las malas condiciones climáticas durante la temporada de cultivo fueron Italia, España y Grecia con caídas de producción del 12%, 14% y 45%, respectivamente, respecto a 2022.
La baja producción prevista podría aportar equilibrio al mercado mundial
Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea, como Alemania, Portugal y Rumanía, experimentaron condiciones climáticas favorables que se tradujeron en volúmenes medios o superiores a la media.
Las condiciones climáticas extremas, como las heladas tempranas, las lluvias torrenciales y la sequía, han vuelto a ser las responsables de estos datos desfavorables, afectando considerablemente a la producción de vino a nivel global.
Sin embargo, en un contexto en el que el consumo mundial está disminuyendo y las existencias son elevadas en muchas regiones del mundo, la baja producción prevista podría aportar equilibrio al mercado mundial, según apunta la organización.












