Los intensos episodios de viento registrados en la última semana de enero han afectado a la producción agraria y a las infraestructuras agrícolas de la provincia de Alicante, según ha constatado ASAJA en esa provincia.
Desde el 25 de enero y hasta final de mes, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activó alertas por viento fuerte y registró rachas que en muchas zonas alicantinas alcanzaron valores muy elevados, con viento soplando de forma persistente y con picos de hasta 90 km por hora en el litoral y otras comarcas del interior.
Según el responsable del departamento de seguros de ASAJA Alicante, Antonio Gascón, “el viento no va a alterar de forma significativa el aforo de la campaña, pero sí ha provocado daños importantes en la calidad del producto, especialmente por rameado y caída de fruta”.
«El viento no va a alterar de forma significativa el aforo de la campaña, pero sí ha provocado daños importantes en la calidad del producto»
La organización ha detallado que la mayor parte de los daños se han concentrado en cultivos de cítricos, especialmente en la Vega Baja y la Marina Alta, donde los fuertes vientos han provocado roce de la fruta con las ramas (rameado) y la caída de fruta al suelo, afectando de forma significativa al volumen y calidad de la producción de limón, naranja y mandarinas.
El temporal ha generado pérdidas en muchos campos justo en una fase sensible del ciclo productivo de los cítricos. Gascón ha advertido de que “el volumen total se mantendrá, pero parte de la producción irá a destrío y no podrá salir al mercado, lo que supone una pérdida directa para el agricultor”.
Asimismo, en la Marina Baixa, los fuertes vientos ocasionaron roturas de ramas en los árboles de níspero, comprometiendo su crecimiento y el desarrollo normal de árboles que ahora tendrán que recuperarse.
También se han producido importantes pérdidas en infraestructuras
Además de los daños en cultivos, también se han producido importantes pérdidas en infraestructuras. Según la organización, en la comarca del Vinalopó Mitjà, particularmente en el término de Monforte del Cid, estructuras de malla destinadas al cultivo de uva de mesa han sufrido daños importantes por este fenómeno.
Además, en diversas zonas de la Vega Baja y la Marina Alta se han registrado afectaciones en invernaderos, con roturas de lonas y sistemas de sujeción, lo que implicará costes adicionales para los agricultores y una menor capacidad de producción en los próximos meses.
ASAJA Alicante ha reclamado herramientas reales de gestión de riesgos, así como un seguro agrario adaptado a la realidad climática, con coberturas que protejan realmente a las cosechas ya que “el problema es que el viento está muy mal cubierto por los seguros agrarios. En cultivos como el limón directamente no existe esta cobertura, y en el resto los daños asegurables son muy limitados”, según Gascón.












