La Unió de Llauradors ha señalado que la firma del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Sudáfrica perjudica a los citricultores valencianos.
Según la organización, la falta de compras en el campo responde a «una estrategia calculada de la gran distribución europea» que se ha decantado por la oferta de mandarinas tardías del hemisferio sur en lugar de las satsumas y clementinas precoces españolas.
«Una campaña más queda demostrado que la firma de este acuerdo perjudica a los productores porque en otros hemisferios se ha propiciado la apuesta por variedades tardías que ahora venden en Europa y que tanto daño hacen a los productores comunitarios», ha denunciado.
También ha criticado el engaño que supone para el consumidor ofrecer de forma masiva unos cítricos que probablemente se recolectaron hace ya unos dos meses en zonas situadas a unos 8.000 kilómetros de distancia, sin que el consumidor europeo sea consciente de ello.
“Hace décadas que por estas fechas se empiezan a comercializar en Centroeuropa las primeras clementinas españolas, los británicos aprecian de forma singular de nuestras satsumas, están habituados a la fruta de temporada y ahora les tratan de colar mandarinas traídas de la otra parte del mundo, que pueden traer plagas», ha explicado el responsable de la sectorial de cítricos de La Unió, Carles Peris.
Asimismo, ha criticado que no se estén tomando medidas para garantizar que no se introduzcan plagas. «No se contemplen ayudas de mercado, ni se ha hecho un estudio de impacto económico o avanzado en protocolos de exportación más exigentes en esos países como el tratamiento en frío».
Según la organización, han podido contrastar que es una situación «más o menos generalizada» en los lineales de las principales enseñas de supermercados europeos, no así en las españolas, que han mantenido la política de suministro habitual y esperado a la producción fresca valenciana, que pronto dominará sus lineales.
«La situación en el resto de la UE se ha visto propiciada por el retraso de dos semanas en la maduración y la coloración de la fruta con el que ha arrancado la campaña citrícola valenciana este año, así como por la falta de demanda derivada de las altas temperaturas», ha apuntado La Unió.
El solapamiento de las producciones está afectando a la comercialización a las variedades extratempranas con mayores costes de producción
En este sentido, la organización ha apuntado que los exportadores de Sudáfrica, Argentina o Chile han aprovechado estos hechos para estirar su campaña y dar salida a la creciente producción de mandarinas Nadorcott, Tango u Orri y otras no protegidas, como la Ortanique, cuyas áreas de producción se han multiplicado exponencialmente en los últimos años.
Por último, La Unió ha señalado que el solapamiento de las producciones está afectando a la comercialización a las variedades extratempranas con mayores costes de producción, como Clemenrubí, Oronules o incluso ‘de autor’ como Clemensoon, que habían despertado un gran interés entre los citricultores en los últimos tiempos.












