
El trigo pienso se encuentra al borde de las 70 pesetas por kilo, una cifra impensable hace tan solo unos pocos meses. Estas son las cuentas: el citado cereal ha cotizado esta semana en Barcelona, es verdad que se trata de la lonja más cara, a 413 euros por tonelada, lo que supone 68,7 pesetas por kilo. Ha registrado un incremento de 3 euros por tonelada. En los últimos días han vuelto a predominar en el mercado interior las subidas de precios y todo apunta a que esta tendencia alcista continuará en las próximas semanas. Tres son los factores que han provocado esta situación: la invasión de Ucrania por Rusia y la guerra actual; la tónica alcista que ya venía desde el año pasado como consecuencia del aumento del consumo de cereales y, por último, la sequía y las altas temperaturas que afectan a una gran parte de la Unión Europea, España incluida.
A estas alturas es innegable que nos encontramos ante una situación excepcional, impensable hace unos meses, pero que se ha dado en la realidad. Y, ante una situación excepcional, hacen falta medidas excepcionales. Lo ha dejado muy claro esta semana en Bruselas el ministro de Agricultura de Alemania, que ha planteado la necesidad de que no se aplique la rotación de cultivos, una de las principales medidas de la nueva PAC, por lo menos en 2023. Esta petición es razonable y además tiene una gran importancia, porque viene de Alemania, una de las potencias agrarias de la UE, y porque se trata de un ministro de un partido “verde”. Ya veremos lo que responden en Bruselas y si Timmermans, el vicepresidente de la Comisión, traga, o no.
Y, mientras tanto, en España hemos conocido lo que están preparando Planas y sus mariachis para ayudar al olivar tradicional. El balance es el siguiente: habrá para esta ayuda acoplada 27,5 millones de euros al año y la superficie que se estima podrá acogerse a la misma es de 580.000 hectáreas, lo que vendría a suponer unos 50 euros por hectárea aproximadamente. Bienvenido sea cualquier dinero adicional, porque menos da una piedra, aunque no parece que sea como para tirar cohetes y como para que Planas siga presumiendo durante su periplo por tierras andaluzas en esta larga campaña electoral. Insisto: bienvenido sea ese “dinerín” para el olivar tradicional, pero seguro que sus propietarios esperaban algo más que un “dinerín”.












