Bienestar animal: Los eurodiputados quieren una revisión de la normativa sobre transporte de ganado

El diagnóstico está claro: la reglamentación de la Unión Europea (UE) en materia de transporte de animales no es suficiente. La comisión de investigación del Parlamento Europeo (PE) sobre esta cuestión está a punto de cerrar sus conclusiones, en las que recomendará una revisión de la legislación basada en el reforzamiento de los controles y en la definición de normas para cada especie y según la edad de los animales.

La comisión de investigación del Parlamento Europeo sobre las condiciones de transporte de los animales debatió el 16 de junio, por primera vez, su proyecto de informe final, preparado por los eurodiputados Daniel Buda (Rumanía, PPE) e Isabel Carvalhais (Portugal, Socialistas y Demócratas). El texto pone de manifiesto los numerosos problemas que se derivan de unas exigencias confusas y de la falta de definiciones claras en la reglamentación vigente sobre transporte de ganado y pide una revisión de la misma como “única forma de abordar algunas de estas cuestiones”.

En este marco, los parlamentarios no recomiendan fijar una duración máxima del tiempo de transporte (aunque algunos lo reclaman). Sin embargo, en su opinión, la futura legislación deberá tener en cuenta el estado fisiológico y específico del animal (por ejemplo, si es un animal destetado o no) así como la diversidad de razas dentro de cada especie y la edad de los animales, de manera que se pueda responder mejor a las necesidades fisiológicas y mentales de cada uno. El proyecto de resolución precisa que “la duración del viaje deberá revisarse de forma que integre las pruebas científicas más recientes y tenga en cuenta las necesidades específicas de los animales”.

Los eurodiputados invitan a la Comisión a que trabaje en la definición de una serie de criterios y de normas mínimas, elaboradas por un grupo de expertos (en el que haya veterinarios, ingenieros técnicos, transportistas, fabricantes y autoridades competentes), para la aprobación de los medios de transporte de los animales. También quieren que se establezca un marco común mínimo sobre el número de controles, que debería ser proporcional al número de envíos de animales que salen de un Estado miembro.

Certificación de los países terceros

Otro aspecto en el que se pide a Bruselas que trabaje es el de las sanciones. Estas deberían ser más severas, sobre todo en los casos de “violaciones recurrentes y reiteradas del reglamento”. El proyecto de informe defiende la creación de un sistema de sanciones armonizado, “eficaz, proporcionado y disuasorio” a nivel de la UE, que defina criterios mínimos comunes para las sanciones en caso de infracción.

Por último, en lo que respecta al transporte de animales vivos a países terceros –uno de los principales problemas- el Parlamento propone que los envíos solo se autoricen cuando la autoridad competente obtenga garantías de que se aplicará efectivamente el reglamento sobre el transporte, incluso en las etapas de viaje que tendrán lugar fuera de la UE.

Los dos ponentes del texto advierten también de que “es absolutamente indispensable mejorar y aclarar las disposiciones relativas al transporte marítimo, sobre todo en lo que respecta a la definición y la identificación de los organizadores y los transportistas y de sus obligaciones”.

El texto se adoptará, una vez enmendado, después del verano.

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