El Tercio de Arauco: el Ejército más antiguo de América

Sección de Historia en Agropopular con Ramón Fernández

Batalla entre españoles y mapuches

Durante décadas se libró en la Araucania, la zona sur de Chile, una guerra contra los indígenas mapuches muy parecida a la que tuvo lugar en el Virreinato de la Nueva España. Al menos en cuanto a sus ingredientes: indios (mapuches, en este caso) que se resistían a la colonización española y aprovechaban para robar ganado y mujeres. Ramón Fernández, nuestro historiador de cabecera, explicó en Agropopular -el 24 de febrero- todo lo relacionado con estos indígenas y con el Tercio de Arauco: el Ejército más antiguo de América.

El patrón era muy parecido al de la Nueva España. Pero en Chile las cosas fueron más peliagudas: hablamos de una conquista en la que los caudillos españoles cayeron uno detrás de otro y en la que la colonización obligaba, como señalan los cronistas, a tener el arado en una mano y la espada en la otra. Todos los historiadores son claros: la de Chile fue la conquista más dura.

Porque los mapuches eran duros, muy duros, y aprendieron las tácticas de los españoles. Le tomaron la medida a la principal arma española, la Caballería, e incluso se instruyeron en su uso y le sacaron partido a los que robaron. Llegó un momento en que la situación fue tremenda hasta el punto de que Madrid tuvo que enviar a un hombre clave: Alonso de Ribera.

Se trataba de un veterano natural de Úbeda con veinte años de combates a sus espaldas en el teatro de operaciones europeo. Nada más llegar, en 1601, vio que aquello era un caos y lo primero que hizo fue profesionalizar el ejército y disciplinarlo. Para empezar, levantó una cadena de fuertes en la frontera del río Biobío y luego montó una logística con herreros y carpinteros, censo de soldados, etc.

Llegó un momento en que la situación fue tremenda hasta el punto de que Madrid tuvo que enviar a un hombre clave: Alonso de Ribera

Como levantar un ejército en toda regla costaba dinero consiguió obtener ingresos procedentes del Virreinato del Perú con un impuesto llamado el Real Situado. Además, reclutó veteranos de las guerras europeas, algo que a la Corona no le hizo mucha gracia pero que permitió porque la gravedad de la situación en Chile obligaba a tomar medidas excepcionales.

Ese disgusto de la Corona se debía a que consideraba que así perdía tropas experimentadas para el frente europeo y que además se asentaban en aquellos territorios.

Pero Alonso de Ribera puso en marcha el llamado Tercio de Arauco, y esto es importante porque fue el único que operó fuera de Europa. Los Tercios, como unidades, habían servido en Europa y en la Península Ibérica tan sólo en la guerra de las Alpujarras y en la toma de Portugal así como en las operaciones de las Azores y el norte de África.

De hecho, nunca hubo Tercios fuera de ese ámbito. Por eso se considera que es el Ejército organizado más antiguo de América. La guerra en el Arauco dio lugar a un poema épico como La Araucana, de Alonso de Ercilla.

Para que los lectores se hagan una idea de lo que suponía una unidad de élite como un Tercio, tan sólo un ejemplo: en 1595 los piratas ingleses de Drake atacaron Portobello y se quedaron helados al escuchar los pífanos y los tambores de los españoles, que interpretaban las órdenes y melodías de los Tercios.

Y es que, como ha señalado algún historiador, allí no había Tercios pero la infantería española y sus veteranos sonaban igual en todas partes.

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