La Unión Extremadura calcula que se podría perder en torno a 450.000 toneladas de tomates si las temperaturas no bajan antes del próximo fin de semana.
Según la organización, durante la primera quincena de junio, en el 80% de las plantaciones de tomate para industria de Extremadura comienza la floración y la polinización de los frutos, que luego se recolectan durante la última quincena de julio y el mes de agosto.
Las temperaturas medias en esa época suelen rozar los 30 grados diurnos y entre 17 y 22 grados nocturnos; sin embargo, este año se están registrando hasta 40 grados por el día y más de 25 grados por la noche en esta Comunidad.
La Unión de Extremadura ha advertido de que «con estas temperaturas la flor del tomate no poliniza, pues las variedades que se cultivan actualmente no están adaptadas a estas temperaturas”. Por lo tanto, de continuar este calor extremo, las tomateras tendrán «mucha vegetación pero pocos frutos».
La organización estima una pérdida por problemas de polinización -debido a las altas temperaturas- de un 30% de la cosecha de tomate temprano en Extremadura.
Por otro lado, fuentes de la organización han recordado que esta incidencia climatológica «está contemplada como indemnizable en los seguros agrarios suscritos», pero es necesaria la denuncia en los siete días siguiente a que ocurra. Por ello recomienda que si al final de semana no han bajado las temperaturas se presente el correspondiente parte de incidencia a Agroseguro.












