De lo que queda más cercano y el campo lleva ya sufriendo bastante, la subida de los costes de producción, a lo más lejano, tanto en lo geográfico y porque tardará unos meses en hacerse efectivo, pero llegará, como es el Acuerdo Comercial entre la Unión Europea (UE) y Nueva Zelanda. Ayer decenas de miles de españoles han salido de vacaciones en sus coches y habrán vuelto a notar en sus bolsillos lo que cuesta llenar el depósito. Es la misma sensación que tienen en estos momentos casi todos los días los agricultores, que deben rellenar una jornada sí y otra también los depósitos de sus tractores o de sus cosechadoras, ya que seguimos en tiempo de siega, para seguir trabajando. ¡Qué decir de los regantes que deben abonar unas tarifas eléctricas disparadas! O de los ganaderos que también notan en sus cuentas los aumentos del precio de los cereales o de los piensos, porque sus animales tienen la costumbre de comer todos los días.
Aunque las cotizaciones de los cereales hayan bajado en las últimas semanas, continúan en niveles muy superiores a los del año pasado. Eso está llevando a los ganaderos a reducir las cabañas de sus explotaciones, algo que los consumidores terminaremos notando en los próximos meses, cuando suban más y más los precios de las carnes o de los huevos, porque baje la oferta. El problema es que todo lo anterior ha venido para quedarse, porque, a corto plazo, seguirán los precios altos de la energía. Eso si no hay más escasez de gas natural a la vuelta de verano, porque Rusia corte el suministro a toda la UE en octubre, hipótesis realista con la que trabajan en Bruselas. Un panorama más que complicado.
Pero lo anterior no debe hacernos olvidar que, tal y como venimos recordando en AGROPOPULAR desde hace tiempo, la UE y Nueva Zelanda han logrado esta semana un pacto político sobre un gran acuerdo comercial, que facilitará la entrada de productos lácteos y de carnes de vacuno y de ovino procedentes de este país en el mercado comunitario. El sector agrario francés ha puesto el grito en el cielo por los perjuicios que ocasionará; los agricultores europeos también han protestado, mientras que, en España, el asunto ha pasado más desapercibido.
Pero el acuerdo, aunque todavía deba ratificarse, está ahí y llegarán esos productos desde las antípodas también a nuestro mercado. Además, se negocian acuerdos comerciales del mismo tipo con Australia, que también está al caer, y con India e Indonesia, que tardarán más, pero se firmarán. Conviene no perderlos de vistas. Pero, de momento, lo que ya está aquí es la subida del coste de la vida para todos, ya vamos por más del 10 por ciento, y sin previsiones de que afloje y las vacaciones, para algunos.












