La edición número 27 del informe Déméter, que se publicó hace unos días, presenta a Siberia como posible granero del mundo en el año 2080 debido al cambio climático. Hasta 1.000 millones de toneladas de cereales podrían producirse en esa zona. Actualmente, la producción mundial es de 2.700 millones de toneladas (incluido el arroz).
Hasta 1.000 millones de toneladas de cereales podrían producirse en esa zona
El informe Déméter es una obra anual sobre los retos estratégicos de la agricultura y la alimentación en un contexto mundial. Lo elabora Iris, grupo de debate francés centrado en cuestiones geopolíticas y estratégicas.
Uno de los autores, Jean-Jacques Hervé, señaló durante la presentación del informe que “la superficie agraria cultivada de Rusia podría duplicarse, pasando de 220 millones de hectáreas a más de 400 millones”, y ese incremento podría ir acompañado de una mejora de los rendimientos y una diversificación de los cultivos. Con la subida de las temperaturas, ciertas partes de Siberia tendrían “hasta dos cosechas anuales de cereales” y habría posibilidades de cultivar tanto cereales de paja, como maíz, oleaginosas y proteaginosas. Sin embargo, añadió, “la variabilidad entre cosechas seguirá siendo muy fuerte”.
“La superficie agraria cultivada de Rusia podría duplicarse, pasando de 220 millones de hectáreas a más de 400 millones”
El cambio climático podría tener un impacto positivo a medio plazo en Rusia, que “podría encontrar un nuevo aliciente en su posición de exportador, reforzando su sector agrario”.
Como consecuencia de ello “aumentará su competencia en el mercado mundial de cereales, en particular frente a los productores europeos”, ya que los costes de producción en Rusia son más bajos.
El impacto de la pandemia
Este último informe Déméter pone de manifiesto cómo la pandemia de Covid-19 ha hecho que las prioridades de la sociedad se concentren en lo esencial: la alimentación y la salud. Esas necesidades vitales están condicionadas por una actividad agraria alterada en todo el planeta por la aceleración de los cambios geopolíticos, económicos, medioambientales, sociales y tecnológicos.
En este contexto, subraya el informe, la resiliencia, la adaptación, la innovación y la cooperación son más que nunca determinantes para afrontar los desafíos.












