La ganadería sigue siendo fuente de preocupación por su resistencia a los antibióticos

Una proporción no despreciable de las bacterias Salmonella y Campylobacter sigue siendo resistente a los antibióticos utilizados habitualmente en el hombre y los animales, según señalan el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) en su último informe anual sobre la resistencia de las bacterias responsables de infecciones de origen alimentario.

En los últimos años se ha observado un número creciente de casos de Salmonellas resistentes al ácido nalidíxico, a la ciprofloxacina o a las fluoroquinolonas. Lo mismo sucede con la bacteria Campylobacter, cuya resistencia a la ciprofloxacina es “tan corriente en la mayoría de los países que este antibiótico se está utilizando de forma limitada” en el tratamiento de infecciones humanas. El porcentaje de bacterias E.coli presentes en las muestras tomadas en los animales productores de alimentos que responden a todos los antibióticos probados también ha aumentado en muchos Estados miembros.

Una proporción no despreciable de las bacterias Salmonella y Campylobacter sigue siendo resistente a los antibióticos utilizados habitualmente en el hombre y los animales

Sin embargo, hay algunos datos positivos. Entre 2015 y 2019 se ha observado una disminución de la resistencia a la ampicilina y las tetraciclinas en cepas de Salmonella procedentes de seres humanos de ocho y once Estados miembros, respectivamente.

También se ha observado en ese período una tendencia decreciente en la prevalencia de E. coli productoras de β-lactamasas de espectro extendido (BLEE) en muestras de animales productores de alimentos de trece Estados miembros. Este hecho es importante, según las citadas agencias, ya que algunas cepas de E. coli productoras de BLEE causan infecciones graves en los seres humanos.

Asimismo, el informe añade que sigue siendo baja la resistencia combinada a dos antimicrobianos de importancia vital: las fluoroquinolonas y cefalosporinas de tercera generación en el caso de las Salmonellas, y a las fluoroquinolonas y macrólidos en el caso de las Campylobacter. Estos antimicrobianos, de importancia vital, se emplean habitualmente para tratar las infecciones graves producidas en seres humanos por esas bacterias.

Todos los derechos reservados. Queda prohibido reproducir, distribuir, comunicar públicamente o transformar, todo o parte del contenido de este sitio web, incluido, pero no limitado a, los textos, las fotos y los videos, sin el permiso previo y por escrito de Informativos Agrarios S.L.