El MITECO plantea integrar la conservación de los polinizadores en la futura PAC

La Estrategia Nacional de Conservación de Polinizadores plantea la integración de acciones específicas a favor de los polinizadores en los programas de desarrollo rural, en la condicionalidad reforzada y en los eco-esquemas de la futura PAC y, dado que la nueva PAC no empezará a aplicarse hasta 2023, apunta que es posible incluir algunas de esas acciones en los actuales programas de desarrollo rural.

La Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobó el 21 de septiembre la Estrategia Nacional de Conservación de Polinizadores, que recoge seis líneas de actuación y 37 medidas dirigidas a avanzar en la recuperación de estas especies, encargadas de la polinización del 84% de los cultivos de la Unión Europea y del 78% de las flores silvestres.

Buena parte de esas medidas implican al sector agrario, para el que se proponen sistemas de aplicación de fitosanitarios que minimicen la exposición de los polinizadores a los mismos y prácticas de cultivo que mejoren los hábitats de estos insectos.

El documento constata que ya hay medidas en la actual PAC que directamente o indirectamente favorecen a estos insectos, recuerda que la iniciativa de la UE sobre los polinizadores ya contempla la promoción de acciones para su conservación en el contexto de la PAC a partir de 2020 y apunta que el margen que se concede a los Estados miembros en la futura PAC es una oportunidad para la adopción de medidas que contribuyan a la conservación de los polinizadores en la condicionalidad y los eco-esquemas.

Un 10% de elementos paisajísticos

Por poner algunos ejemplos, sugiere incorporar en el diseño de la nueva PAC que se reserve “al menos el 10% de la superficie agraria para que vuelva a estar ocupada por elementos paisajísticos de gran diversidad”, como franjas de protección, tierras retiradas de la producción, setos, árboles no productivos, muros de terraza y estanques. También propone el fomento de la agricultura ecológica, avanzando hacia el objetivo de que el 25% de las tierras agrarias se manejen con estos métodos para 2030. Plantea márgenes florales y lindes de especies vegetales atractivas para los polinizadores, cubiertas herbáceas en calles de cultivos leñosos, etc.

En cuanto a los fitosanitarios, sugiere minimizar su uso “mediante la conservación de los suelos, la utilización de variedades vegetales mejor adaptadas a las distintas zonas agroclimáticas, potenciando variedades con polinización cruzada y reforzando el empleo de sistemas alternativos, en su caso, de control biológico”. Plantea también el uso de sistemas que minimicen la exposición de los polinizadores a estos productos y evitar la aplicación de algunos de ellos en determinadas fechas en función de la actividad y la fisiología de los insectos.

Entre las otras medidas incluidas en la estrategia figuran la identificación y conservación de las poblaciones más amenazadas; la implementación de infraestructuras verdes para conservar especies y hábitats o la promoción en apicultura de la raza autóctona Apis mellifera iberiensis para la conservación de la diversidad genética.

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