La mayoría de países de la Unión Europea se opuso a recortar los fondos para las políticas de cohesión y agricultura en el presupuesto comunitario para 2021-2027, ya que, en su opinión, han demostrado ser efectivas y aportan valor añadido en un momento de desencanto con el proyecto europeo. Así lo pusieron de manifiesto durante el Consejo de Ministros de Asuntos Generales de la UE celebrado en Bruselas.
Los ministros y secretarios de Estado de la Unión Europea mantuvieron el primer debate sobre la propuesta de presupuesto plurianual presentada por la Comisión Europea el pasado 2 de mayo.
La Comisión Europea propuso aumentar el presupuesto del 1,03% de la renta anual bruta actual al 1,11% (1,28 billones de euros), pero también recortar un 7% los fondos estructurales y de cohesión y un 5% la Política Agraria Común (PAC).
Los países están de acuerdo en financiar nuevas prioridades y la mayoría está dispuesta a poner más dinero, algunos incluso por encima de lo que pide la Comisión, pero no quieren renunciar a los tradicionales pilares comunitarios y defienden revisar las condiciones para recibir fondos.
España, Francia, Italia, Polonia, Portugal, Estonia, Letonia, Lituania, Grecia, Eslovaquia, Eslovenia, Malta, Hungría y Croacia rechazan reducciones en una o ambas partidas (cohesión y agricultura).
Irlanda, Rumanía y Luxemburgo, por su parte, se muestran preocupadas por los recortes, pero abogan por esperar a conocer la propuesta detallada que presentará la Comisión Europea sobre cohesión y PAC el 29 de mayo para hacer un análisis definitivo de su impacto.
Los países del Este temen que la reducción de los fondos de cohesión, que han permitido a sus regiones más pobres acercarse a los estándares de sus vecinos, sea mayor en términos reales de lo que dice la Comisión y señalan que será difícil explicárselo a los ciudadanos en vísperas de las elecciones europeas de 2019.
Francia, España e Irlanda, los más preocupados por la PAC
En cuanto a la PAC, Francia, España o Irlanda, tradicionales beneficiarios, son de los más preocupados.
Durante el debate en el Consejo de Asuntos Generales de la UE, la ministra de Asuntos Europeos francesa, Nathalie Loiseau afirmó que «no podemos aceptar este recorte radical, que significaría que la PAC soporta una carga desproporcionada como consecuencia del ‘brexit'».
España comparte la opinión francesa sobre la PAC, según el secretario de Estado español para la UE, Jorge Toledo, quien indicó que el país «está a favor de aumentar los recursos si es necesario», si se encuentra un «equilibrio» que ligue las nuevas prioridades con estas políticas tradicionales, «que han probado que merecen la pena a largo plazo».
Por el contrario, Holanda, Austria, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Chipre se oponen a elevar su contribución porque creen que el menor tamaño de la UE tras el «brexit» requiere un presupuesto menor.
Alemania, principal contribuyente a las arcas comunitarias, está dispuesta a aumentar su aportación, pero advierte de que esto dependerá del acuerdo global sobre el paquete y, en particular, de la introducción de condiciones para recibir los fondos, tanto relativas al Estado de derecho como macroeconómicas.












