“Mañanicas de niebla, tardes de paseo”

Por Rubén del Campo, técnico de AEMET

Ya lo decía el refrán popular: “mañanicas de niebla, tardes de paseo”. La verdad es que es curioso que, en muchas ocasiones, después de una mañana de niebla suele quedar un tiempo soleado ¿Por qué sucede esto? Nuestro hombre del tiempo, Rubén del Campo, técnico de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), nos explica a qué se debe.

Las nieblas de otoño e invierno que aparecen de madrugada o a primeras horas de la mañana generalmente se forman en situaciones anticiclónicas, de tiempo estable. Estas situaciones favorecen el enfriamiento nocturno y la estratificación del aire, quedando el más frío en los fondos de los valles, donde además hay más humedad a causa de los ríos que los recorren.

La combinación de aire frío y alta humedad es la que da lugar a la formación de la niebla por condensación del vapor de agua

Esa combinación de aire frío y alta humedad es la que da lugar a la formación de la niebla por condensación del vapor de agua. Este tipo de nieblas se llaman “de irradiación”, precisamente porque la fuga del calor durante la noche es la que favorece que se formen.

Como normalmente el cielo está despejado, de día, el sol comienza a calentar la superficie, favoreciendo la creación de corrientes de aire que mezclan el aire húmedo con el más seco, rompen la estratificación y disipa la niebla, quedando una jornada soleada y templada.

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