La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció ayer un acuerdo con Mercosur para liberalizar el comercio entre ambos bloques. Mercosur está formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, los dos primeros países son grandes potencias agrarias que venden al exterior.
Por su parte, la Unión Europea puede vender a Mercosur bienes industriales como coches o frigoríficos y algunos productos agrarios como vino, aceite de oliva o productos lácteos. El gran problema para el campo de la UE es que estos países tienen más facilidades y menos cortapisas para producir que en la UE, lo que supone más competencia desleal. Por ello, en líneas generales, el campo de la UE rechaza el acuerdo con Mercosur.
Los productos que se verían más perjudicados son la carne de vacuno y de corral, el azúcar, el etanol, arroz o los cítricos, entre otros. En cambio, se verían beneficiados otros como el aceite de oliva, vino o los lácteos y, fuera del sector agroalimentario, los productos industriales.
En resumen, el sector agrario europeo pagará la factura, una vez más, del acuerdo con Mercosur aunque se hayan anunciado posibles ayudas. Ahora comienza en la UE el proceso de ratificación por parte del Consejo de Ministro y del Parlamento Europeo.
Cabe recordar que en 2019 se cerró un acuerdo similar entre la UE y Mercosur que no se ha llegado a ratificar y, por lo tanto, no ha entrado en vigor. Habrá que esperar a ver si sucede lo mismo ahora.
A favor y en contra del acuerdo
Entre los principales Estados miembros en contra de este acuerdo se encuentran Francia, Polonia, Austria, Países Bajos e Irlanda. Mientras que Italia es clave en este asunto.
Por otro lado, Alemania es el país que junto con España ha defendido más el acuerdo con Mercosur. Según Rosalía Sánchez, corresponsal de COPE en Berlín, Alemania necesita este acuerdo como una vía para competir con China. En cambio, los agricultores de este país se mantienen prudentes para calibrar qué nivel de resistencia deben emplear.
Movilizaciones en España contra el acuerdo
Según Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, el acuerdo puede ser bueno para la banca, automóviles, para Alemania, pero no para el campo español ni europeo. A su juicio, «el acuerdo no es bueno, es desequilibrado, hay muchas divergencias en las normas de producción, va a saturar el mercado y, además, las cláusulas de reciprocidad no existen».
El secretario general de la COAG, Miguel Padilla dijo que «lo más indignante es que volvemos a ser moneda de cambio de nuestro Gobierno». El Ministerio «no defiende nuestros intereses, sino que apoya el acuerdo que va a suponer un impacto en la producción final ganadera de más de 3.000 millones de euros».
Las organizaciones agrarias COAG y ASAJA han convocado una movilización a la que es posible que se sumen otras organizaciones, así como las Cooperativas. Será el 16 de diciembre en Madrid y el primer punto será el rechazo al cuerdo con Mercosur, pero también el tema de las cláusulas espejo que, según Barato, “no existen por ningún lado”, y el asunto del lobo, porque -como era previsible- España continuará la protección reforzada de esta especie.
ASAJA y COAG protestarán el 16 de diciembre en Madrid contra Mercosur y la protección reforzada del lobo
Por otro lado, Barato recordó que el tema de costes de producción es un problema endémico, en sectores como el cereal, donde la rentabilidad es nula..
Luis Cortes, secretario general de la Unión de Extremadura y coordinador estatal de Unión de Uniones, coincidió con ASAJA en que «este acuerdo no es bueno para España ni para la UE». No obstante, tiene que ser ratificado, por lo que hay que esperar a ver qué votan los políticos. Cortés recordó que «cuando hacían campaña, todos estaban de acuerdo con las cláusulas de reciprocidad», por lo que ahora “no entendemos a qué viene tanta euforia”.
El COPA-COGECA alerta de las consecuencias del acuerdo
Según el COPA-COGECA este acuerdo acarreará consecuencias de gran calado para el sector de toda Europa, además de perjudicar a los 450 millones de consumidores de la Unión Europea. Los productores recordaron que desde hace años vienen manifestando su categórica oposición a este acuerdo comercial desfasado y problemático. “Entendemos que es necesario que la UE afiance sus relaciones comerciales en el contexto geopolítico actual, pero no a cualquier coste”.
Según los productores europeos, este tratado comercial agravará la presión económica que ya soportan numerosos agricultores y ganaderos que lidian constantemente con los elevados precios de los insumos y las difíciles condiciones climáticas.












