César Lumbreras ha abordado los problemas de la sanidad en el medio rural a través de una entrevista realizada a Jesús Simancas, médico de familia en el centro de salud de Corral de Calatrava. El facultativo ha explicado que desarrolla su labor en la provincia de Ciudad Real, donde su centro abarca hasta ocho pueblos más, lo que convierte la atención sanitaria en una actividad itinerante.
Durante la conversación, Simancas ha puesto de manifiesto la complejidad de ejercer la profesión en condiciones de aislamiento. El profesional ha señalado que la dispersión geográfica obliga a cubrir zonas básicas de salud de hasta 35 kilómetros de un extremo a otro, contando con recursos más limitados que los disponibles en el ámbito urbano u hospitalario.
DIFICULTADES DE LA MEDICINA AISLADA
Ante estas dificultades, el médico ha hecho un llamamiento directo a las administraciones públicas para garantizar una asistencia de calidad a todos los ciudadanos. Ha subrayado la necesidad de actuar en condiciones de equidad y ha reclamado potenciar la especialidad de medicina de familia mediante incentivos que hagan atractivas y sostenibles las plazas rurales.

En este sentido, el facultativo ha advertido sobre la falta de médicos que afecta al sector y la dificultad para cubrir puestos alejados. «Las personas que viven allí tienen todo el derecho del mundo a tener la asistencia sanitaria de calidad suficiente», ha afirmado Simancas para incidir en que muchas plazas de interinidad y puestos en las adjudicaciones del sistema MIR quedan desiertos en el medio rural.
LA NECESIDAD DE INCENTIVAR LAS PLAZAS MIR
Asimismo, el profesional en el centro de Corral de Calatrava ha desmentido la idea de que en los pueblos se desdeña la medicina rural. Al contrario, Simancas ha remarcado que la labor en el campo requiere profesionales altamente capacitados para resolver situaciones desde leves hasta críticas, mencionando que esta misma semana ha tenido que atender un tromboembolismo pulmonar en un municipio.
Otro de los retos expuestos por el médico es el acelerado envejecimiento de la población, que transforma a los municipios en auténticas residencias para mayores. Según ha detallado, debe afrontar una realidad donde cada persona mayor o matrimonio vive aislado en su vivienda, requiriendo atención sanitaria, escucha y cariño.
UN ACTOR SOCIAL FRENTE AL ENVEJECIMIENTO
Por último, el profesional ha destacado el valor humano de la atención en el campo, donde se dispone de más tiempo para estar cercano a la gente y conocer su problemática. Jesús Simancas ha concluido resaltando que «el médico sigue siendo una figura importante en el pueblo, es un actor social de primera magnitud» que debe coordinarse con los recursos sanitarios del ayuntamiento y de la comunidad.












