Los Migueletes

“Ya vienen por el llano los migueletes”, cantaba Encarnita Polo en una de las estrofas de su “Paco, Paco, Paco”. Pero, ¿qué eran los migueletes? En principio, la denominación que se daba en la Corona de Aragón, sobre todo en la zona catalana y valenciana, a unas milicias voluntarias que se levantaban para defensa del territorio o en caso de conflicto. Pero, a su vez, esa forma de llamarlas parece que procede de otra relacionada con un invento española: la llave de miguelete o ‘miquelet’.

Se trataba de un tipo de llave de chispa inventada hacia mediados del siglo XVI para producir la percusión necesaria destinada a propulsar un proyectil de un arma de fuego. Parece que este invento -del que hay diversas variantes, entre ellas la española- fue una respuesta al cabreo que se cogió Carlos I cuando el viento y el agua le fastidiaron la campaña de Argel en 1540. En esa operación las tropas españolas iban provistas de arcabuces de mecha y pólvora y con el aire el detonante salía volando y con el agua de mojaba el sistema y era imposible abrir fuego.

El nombre derivaría de ahí porque a las armas que funcionaban con ese sistema también se las llamaba migueletes. La denominación se popularizó durante la Guerra de Sucesión porque buena parte de las tropas a favor del candidato austriaco a la Corona española formadas en Cataluña y Valencia se bautizaron así. Cómo sería que Felipe V, ya rey, creó los Mozos de Escuadra precisamente para perseguir a los miqueletes pro-austriacos que operaban como guerrillas.

Antecesores de la Guardia Civil

Luego, durante todo el siglo XVIII y principios del XIX, se crearon varios cuerpos destinados a la vigilancia rural por toda España de una forma un tanto caótica. Había Guardas del Reino de Aragón, Caudillatos de Galicia, Miñones de Álava y Vizcaya, Celadores de Jaén, Escopeteros de Andalucía, Faletis de Cádiz (no te rías, eh)… y ahí se incluyeron los Migueletes.

Éstos se ocupaban de la vigilancia en el campo y de la protección de los viajeros en una España que tenía un mal endémico desde hacía siglos, el del bandolerismo. Hay que tener en cuenta que viajar de Madrid a Sevilla suponía un problema y un riesgo porque muchos de los bandoleros no eran tan comedidos y justos como Curro Jiménez. La situación llegó a tal extremo en el reinado de Fernando VII que éste autorizó el despliegue de un cuerpo especial denominado Migueletes en Andalucía, con varios cuarteles en las provincias de la región. Y por eso el nombre de Migueletes ha quedado vinculado a la imagen del romanticismo de los bandoleros, que es de lo que trata la canción de Encarnita Polo.

Los Migueletes operaron hasta 1844 en que se integraron en la recién creada Guardia Civil. De ahí que en los inicios de la Benemérita hubiera zonas de España en las que algunos seguían llamando a los guardias migueletes. En cierta forma puede decirse que los migueletes sirvieron para entroncar, en las mismas labores de protección rural, a la Guardia Civil con la Santa Hermandad creada por los Reyes Católicos.

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