La victoria de Donald Trump, que será el próximo presidente de los Estados Unidos, «da la puntilla» al TTIP, el ambicioso Tratado, mas que de libre comercio, que estaban negociando desde hace varios años los responsables de la Comisión Europea y de la Administración Obama.
Si el citado proceso negociador ya estaba muy cuestionado en estos últimos tiempos por diversos motivos, los resultados de las elecciones de este martes al otro lado del Atlántico van a suponer su punto y final, por lo menos de momento.
A tenor de las declaraciones que ha venido haciendo Trump desde que se presentó a la carrera electoral, el futuro presidente no es partidario ni del TTIP ni de ninguno de los acuerdos que se han firmado a lo largo de estos últimos años, como el del Pacífico.
Si mantiene sus tesis anteriores, algo difícil de predecir a la vista de su peculiar carácter, podría ser que plantease también la renegociación de los ya rubricados. Trump ha dejado claro que es un firme partidario de proteccionismo comercial, por lo menos hasta ahora.
La mayoría republicana en las dos Cámaras del Congreso, la de Representantes y el Senado, supone un firme apoyo a sus tesis proteccionistas.












