Primero, hoy toca hablar de huevos, porque su precio se ha disparado. Y es que faltan huevos. Por eso esta semana se han registrado en nuestro país importantes subidas y las cotizaciones han alcanzado en origen niveles históricos. Estos incrementos se trasladarán más pronto que tarde a los lineales de los supermercados y tiendas de todo tipo y condición. En Alemania pasan por una situación similar y en Estados Unidos llevan ya varios meses con este problema. Hasta tal punto han llegado las cosas allí que la Administración Trump ha puesto en marcha un plan para aumentar el abastecimiento de huevos y frenar la escalada de los precios.
Además, cada vez que puede, acusa a la Administración Biden de ser la culpable de la crisis. La causa más importante de todo lo anterior está en la gripe aviar, en el número de gallinas que se han sacrificado y en la reducción de la producción de huevos. El resumen es que faltan huevos y la cosa tiene bemoles.
La Administración Trump ha puesto en marcha un plan para aumentar el abastecimiento de huevos y frenar la escalada de los precios
Y, segundo, ¡pobre Luis Planas! Ahora se ve envuelto en los líos que se traía su excompañero del Consejo de Ministros José Luis Ábalos. Por mucho que se empeñe en ponerse de perfil, arte en el que es un consumado especialista, cada vez lo tiene un poco más difícil. Lo explico: Jéssica, la compañera sentimental de Ábalos durante un tiempo, fue contratada por Tragsatet, empresa filial de la pública Tragsa, aunque según ha declarado ella misma, cobraba su sueldo, pero sin ir a trabajar. Esta última empresa, Tragsa, es propiedad de la SEPI, pero como todas las sociedades públicas está adscrita o tutelada por un ministerio.
En el caso de Tragsa, la tutela corresponde al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, al frente del que está, desde que el marido de Begoña llegó al poder, el citado Luis Planas. Dicho de otro modo, por lo corto y directo: Planas es el encargado de tutelar lo que se hace en Tragsa y, llevada la situación a sus últimas consecuencias, el ministro sanchista de Agricultura debía tutelar a Jéssica, en su condición de empleada de Tragsa. Insisto, pobre Planas, él tan pulcro, tan limpio, tan aseado, tan de ponerse de perfil y ahora se ve salpicado por este feo asunto. Estoy al borde de que me dé pena. La cosa tiene también bemoles.













