La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha advertido del riesgo que existe de que la naturaleza común de la PAC se vaya perdiendo. Lo ha hecho durante su intervención, el 19 de diciembre en París, de una Conferencia sobre el futuro de la PAC, organizada por su colega francés, Stéphane Travert.
La ministra española se ha mostrado contraria al principal elemento de la Comunicación de la Comisión Europea sobre el futuro de esta política, presentada a finales del pasado mes de noviembre, que es dar a los Estados miembros más responsabilidad en la aplicación de la PAC, de forma que puedan tomar caminos distintos para lograr los mismos objetivos.
En su opinión, ello pone en peligro el mercado único, ya que, a medida que los caminos de los Estados miembros comiencen a separarse, pueden surgir tensiones proteccionistas entre Estados miembros, socavando el funcionamiento de ese mercado único.
Además, como ya hizo durante la última reunión del Consejo Agrícola, García Tejerina ha rechazado la reducción del presupuesto de la PAC en el futuro y también la cofinanciación de lo gastos por parte de los Estados miembros bajo el pretexto de haber elegido caminos diferentes.
Ha subrayado que el efecto combinado de una reducción del presupuesto, el recurso a la cofinanciación y la devolución a los Estados miembros de buena parte del proceso de toma de decisiones no será positivo ni para el conjunto de Europa, ni para el futuro de Europa. «Afortunadamente -dijo- estamos todavía a tiempo de acercar posturas y tomar decisiones con perspectiva».
Pagos directos a los agricultores activos
Durante su intervención en la Conferencia, la ministra española de Agricultura defendió el mantenimiento de los pagos directos y apostó por focalizarlos mejor en los agricultores que desempeñan una verdadera actividad agraria, tal como se ha venido haciendo en los últimos años, aplicando la figura del agricultor activo.
También incidió en la contribución de estos pagos a la consecución de los objetivos climáticos y medioambientales a través de la condicionalidad, el reverdecimiento y las medidas agroambientales y climáticas del segundo pilar. Por ello, se pronunció a favor de definir una nueva línea de base y establecer incentivos adicionales para los agricultores que quieran llegar más lejos, con prácticas agrícolas y ganaderas que proporcionen mayores beneficios climáticos y medioambientales.
En materia de gestión de riesgos, resaltó la importancia del seguro de cosechas pero apuntó la necesidad de completar esa herramienta con otras que cubran los riesgos derivados de la volatilidad de los mercados.












