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sábado, 10 octubre , 2026

La FAO alerta de una “señal climática excepcional” por el calor y la sequía en Europa

La organización ya observa daños por calor y déficit hídrico, aunque descarta por ahora una crisis generalizada de producción y una nueva ola de inflación alimentaria

FAO alerta de una “señal climática excepcional” en Europa

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado de una “señal climática excepcional” este verano en Europa, marcada por las elevadas temperaturas y la sequía.

El economista jefe de la organización, Máximo Torero, ha reconocido que “ya se observan daños por calor y déficit hídrico”, aunque “todavía es demasiado pronto” para cuantificar las pérdidas finales de rendimiento de la campaña de 2026 “y, sobre todo, para atribuirlas específicamente a El Niño”.

Torero ha justificado esta situación porque junio fue el segundo junio más cálido registrado en Europa y el más cálido registrado en Europa occidental.

El impacto agrícola “ya es visible” en los cereales de invierno

En cuanto a la producción, Torero ha señalado que es “razonable” esperar una menor producción de algunos cultivos, aunque ha descartado, con la información disponible hasta ahora, “una crisis generalizada de producción alimentaria europea”.

El impacto «ya es visible» en los cereales de invierno, donde el calor ha acelerado la maduración y ha acortado el periodo de llenado del grano, lo que puede reducir su peso y calidad.

La situación es más complicada en los cultivos de verano, ya que las altas temperaturas han coincidido con fases vegetativas y reproductivas críticas. En julio, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC) redujo sus previsiones para todos los cultivos de primavera y verano, con las mayores revisiones en maíz y girasol, de alrededor del 6 o 7 % respecto a la previsión anterior.

En el sector ganadero, los principales riesgos afectan a las vacas lecheras, los porcinos y las aves debido al estrés térmico. En el caso de bovinos, ovinos y caprinos que dependen de los pastos, la preocupación está en la combinación del calor y una menor disponibilidad de forraje.

Torero ha explicado que las altas temperaturas reducen la ingesta, la eficiencia alimentaria, el crecimiento, la fertilidad y la producción de leche, mientras elevan “fuertemente” la demanda de agua.

La FAO no prevé una nueva ola generalizada de inflación alimentaria

En cuanto a los precios de los alimentos, Torero ha señalado que existe “riesgo” de aumentos, aunque “inicialmente, serían sectoriales y regionales, no necesariamente una nueva ola generalizada de inflación alimentaria”.

El efecto final dependerá de “cuánto dure la sequía, de las importaciones, del euro, de los costes de energía y fertilizantes y de la posibilidad de sustituir oferta entre países”.

La evolución de la situación también estará condicionada por la duración del episodio, las lluvias de agosto y por si el estrés coincide con fases clave de los cultivos, como la floración, la polinización y el llenado del grano.

La sequía representa el 54 % de las pérdidas agrícolas relacionadas con extremos climáticos

La FAO ha advertido de que todavía no existe una estimación armonizada de las pérdidas económicas en la agricultura y considera “prematuro” convertir las actuales “anomalías climáticas directamente en pérdidas”. No obstante, Torero ha señalado que, a largo plazo, el problema es “estructural”.

Según ha recordado, la Agencia Europea de Medio Ambiente apunta a que la sequía y el calor representan una parte “creciente” de las pérdidas agrícolas europeas y que solo la sequía supone el 54 % de las pérdidas agrícolas relacionadas con extremos climáticos.

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