El estrés hídrico en el sector agrario se agravará con el cambio climático

Según un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente

A pesar de que la eficiencia en el uso del agua, especialmente en agricultura, ha mejorado considerablemente, el estrés hídrico sigue siendo un fenómeno importante, sobre todo en el sur de la Unión Europea. La Agencia Europea del Medio Ambiente ha advertido de que la situación podría empeorar en los próximos años.

Se entiende por estrés hídrico aquella situación en la que no hay suficiente agua o esta no tiene la calidad necesaria para cubrir la demanda de las personas y el medio ambiente. En un informe reciente, la Agencia estima que en torno al 20% del territorio europeo y el 30% de la población están afectados por el estrés hídrico en un año medio y que la situación se agravará con el cambio climático, que aumenta la frecuencia, la duración y el impacto de las sequías. Esa situación impactará principalmente en la agricultura, entre otras actividades económicas.

Se entiende por estrés hídrico aquella situación en la que no hay suficiente agua o esta no tiene la calidad necesaria para cubrir la demanda de las personas y el medio ambiente

En 2017 se consumieron en Europa con fines socio-económicos cerca de 250.000 millones de metros cúbicos de agua dulce, lo que equivale al 9% de los recursos anuales renovables. Tras su uso, parte del agua, tratada o no, vuelve a las aguas de superficie o a las subterráneas. El porcentaje de retorno medio del agua procedente de la industria y de la producción de electricidad ronda el 80% de la extraída mientras que en el caso de la agricultura se sitúa en torno al 30% y en el de la energía hidroeléctrica casi en el 100%.

El agua que no vuelve a las aguas subterráneas o de superficie tras su uso se considera consumida por el sector de que se trate. Los principales consumidores de agua son, por tanto, la agricultura (58% del total), la producción de electricidad (18%), los hogares y los servicios (13%) y las minas, canteras y la industria manufacturera (11%).

Presión creciente a pesar de la mejora de la eficacia

Asimismo, el informe constata que el consumo de agua en Europa muestra una tendencia a desligarse del crecimiento económico, ya que la eficacia en el uso de este recurso ha aumentado en los sectores que más dependen de él, como la agricultura, la producción de electricidad, la industria, la explotación minera, el abastecimiento público de agua y el turismo.

En 2017 el consumo de agua en estos sectores fue inferior en un 16% al de 1995 mientras que la producción aumentó el 20% en términos de valor añadido neto. Y, sin embargo, subraya el informe, el problema del estrés hídrico sigue agravándose, ya que el cambio climático agudiza las variaciones estacionales de la disponibilidad de agua.

La tendencia es especialmente preocupante en el sur y el suroeste de Europa, donde el caudal de los cursos de agua podría disminuir en verano en un 40% en un escenario de aumento de la temperatura en 3ºC. En estas regiones, en los sectores dependientes del agua, como la agricultura, la demanda aumenta durante los períodos más secos del año (el uso de agua en el regadío aumenta en primavera y en verano), cuando la disponibilidad de agua está en su nivel más bajo.

El resultado es una competencia creciente por el agua entre los sectores económicos, que a menudo lleva a los usuarios a renunciar a las aguas de superficie y recurrir a las subterráneas, lo que ejerce una presión sobre las masas de agua y los ecosistemas que dependen de ellas.

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, hay políticas y reglamentaciones en la UE para afrontar estos desafíos, pero deben mejorar su aplicación y su eficacia.

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