La Comisión Europea debería tener enviadas para el 15 de junio todas sus cartas con observaciones sobre los proyectos de planes estratégicos de la PAC a los Estados miembros. Ya se observan retrasos y hay preocupación.
Según Bruselas, la aprobación de los planes a tiempo dependerá de la buena voluntad de los 27 en el diálogo dirigido a corregir sus proyectos, sobre todo en lo que respecta a la condicionalidad y los ecoesquemas.
Bruselas ya ha enviado sus cartas a 22 Estados miembros, entre ellos España; a finales de mayo enviará las correspondientes a Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Alemania y antes del 15 de junio a las dos regiones belgas (Valonia y Flandes), con lo que se cerrará esta primera fase de evaluación de los planes.
Bruselas ya ha enviado sus cartas a 22 Estados miembros, entre ellos España
Posteriormente, la Comisión Europea espera la adopción de los primeros planes “antes de que finalice el verano”. Entre los Estados miembros que ya han respondido a las cartas con observaciones, la mayoría insiste en la necesidad de un procedimiento rápido.
En un encuentro con responsables de la Comisión Europea, varios eurodiputados de la Comisión de Agricultura manifestaron también su preocupación por la posibilidad de que los planes se aprueben demasiado tarde.
Satisfacciones y preocupaciones
El primer análisis de la Comisión proporciona algunos motivos de satisfacción, sobre todo en materia de orientación de las ayudas.
Siete Estados miembros recurrirán al establecimiento de un techo de ayudas por explotación y a la degresividad mientras que 21 llegan hasta el objetivo del 10% de redistribución de las ayudas a las explotaciones más pequeñas; nueve de ellos superan ese objetivo y hay uno –la República Checa- que llega al 23%.
En lo que respecta a los jóvenes agricultores, la Comisión aplaude también los importantes esfuerzos de los Estados miembros que van más allá del mínimo del 3% de apoyos previsto.
A Bruselas le preocupa que la mayoría de los Estados miembros haya decidido eximir a sus agricultores de la obligación de la rotación de cultivos
En cuanto a los compromisos en materia de agricultura ecológica, la Comisión Europea considera que la mayor parte de los Estados miembros cumple. Lo mismo sucede con el almacenamiento de carbono, las energías renovables y los esfuerzos para reducir la dependencia de las energías fósiles.
En relación con la condicionalidad social, algunos Estados miembros adoptarán disposiciones desde 2023 (Francia, Austria, Italia) o 2024 (España, Portugal), cuando el reglamento establece su obligatoriedad a partir de 2025.
Los puntos negros son la falta de indicadores de seguimiento de los objetivos medioambientales y la condicionalidad de las ayudas. A Bruselas le preocupa, en particular, que la mayoría de los Estados miembros haya decidido eximir a sus agricultores de la obligación de la rotación de cultivos.












