El pasado lunes se celebró una nueva reunión del grupo de alto nivel que se ha encargado de discutir la definición de la figura de agricultor activo y el concepto de actividad agraria de cara a la aplicación del nuevo régimen de ayudas directas en España.
El Ministerio presentó en esa reunión una propuesta detallada sobre ambos elementos en la que, según señaló, se han tenido en cuenta los debates y las posiciones defendidas por las Comunidades en reuniones anteriores de este grupo.
En esa propuesta, reitera que las ayudas directas deben destinarse a las explotaciones agrarias verdaderamente activas y a quienes generen una actividad agraria real.
En lo que respecta a la actividad, el solicitante de ayudas deberán justificar la producción, la cría o el cultivo de productos agrarios o bien el mantenimiento de la superficie agraria en un estado adecuado para pastos o cultivos.
Cuando se trate de pastos, tendrá que indicar las parcelas de la explotación asociadas a la producción o cría de ganado. La explotación deberá estar registrada en el Registro de Explotaciones Ganaderas (REGA) y tener una dimensión coherente con los animales criados.
No habrá ayudas para superficies abandonadas. A este respecto, la propuesta remite a una nota del FEGA sobre lo que se entiende por abandono.
En cuanto al agricultor activo, para ser considerado como tal deberá tener algún ingreso agrario –distinto de las ayudas- que sea suficientemente representativo.
Según la propuesta del Ministerio, para ser considerado agricultor activo, las ayudas no podrán suponer más del 90% de los ingresos agrarios totales del agricultor.
Pagos acoplados
El Ministerio también presentó el lunes, en la misma reunión, una nueva propuesta de reparto de los fondos destinados a la concesión de pagos acoplados entre los sectores beneficiarios.
La lista de sectores es la que ya se planteó y debatió en la reunión que el grupo celebró el 9 de octubre del año pasado, pero algunos de los importes se han modificado respecto a la distribución que el Ministerio propuso el pasado mes noviembre.
En total se destinarán a la concesión de esos pagos unos 584 millones de euros anuales, de los que unos 490 millones se destinarán a la ganadería: vaca nodriza, ovino, vacuno de leche, vacuno de engorde y caprino.
Con la partida restante se concederán ayudas acopladas a los cultivos proteicos, la remolacha azucarera, el arroz, el tomate para industria y los frutos secos.
La nueva distribución de fondos va acompañada de una amplia justificación de por qué se ha elegido a esos sectores en concreto y por qué se les asigna una cantidad determinada.
En casi todos existe un riesgo de abandono de la actividad por parte de los agricultores o ganaderos si dejan de concederse ayudas específicas. Además, se ha tenido en cuenta la escasa rentabilidad de algunos, las perspectivas de competitividad en el futuro o el impacto que tendrá en ellos el nuevo sistema de pago básico.











