Con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra el 17 de junio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reclamado al mundo medidas urgentes para combatir la desertificación, un problema que pone en peligro la biodiversidad, empeora el cambio climático y que amenaza además con frenar la lucha contra el hambre.
Así lo puso de manifiesto la organización el pasado 15 de junio durante la reunión con los representantes de Gobiernos e instituciones en una sesión de alto nivel de su Asamblea General dedicada a la desertificación, la degradación del suelo y la sequía. “Nuestra existencia y capacidad para avanzar en este mundo dependen enteramente de cómo reiniciemos y reconstruyamos nuestra relación con el mundo natural, incluida la salud de nuestra tierra”, señaló el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Volkan Bozkir, en la apertura de la reunión.
Bozkir destacó que actualmente la mitad de las tierras agrícolas están degradadas, algo que pone en peligro el sustento y la seguridad de más de 3.000 millones de personas. “Sin un cambio de curso, esto sólo va a empeorar. Para 2050, se estima que los rendimientos de los cultivos a nivel mundial caerán en un 10% y algunos sufrirán una reducción de hasta el 50%. Esto conducirá a un fuerte aumento del 30% en los precios mundiales de los alimentos, amenazando el progreso del hambre y la nutrición”, añadió.
«Para 2050, se estima que los rendimientos de los cultivos a nivel mundial caerán en un 10% y algunos sufrirán una reducción de hasta el 50%»
Por su parte, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, subrayó que todos los actores deben aumentar sus compromisos de recuperación de tierras, acabar con la deforestación ilegal, invertir en la conservación de ecosistemas, reforzar la financiación internacional para este tipo de proyectos y medir mejor el valor de los recursos naturales. En especial, destacó la importancia de los trabajos de rehabilitación de tierras, destacando su bajo coste y los enormes beneficios que ofrecen para salvaguardar biodiversidad y garantizar alimentos, pero también a la hora de luchar contra el cambio climático.
En nombre de España, la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, subrayó el compromiso del país con la lucha contra la desertificación en su territorio y fuera del mismo. Ribera destacó la importancia de “entender el valor de las tierras áridas”, pero a la vez frenar su expansión, que puede generar problemas muy serios.












