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sábado, 2 mayo , 2026

La demanda de alimentos para el ganado aumentará en la próxima década

La Comisión Europea estima que la demanda de alimentos para el ganado crecerá de aquí al año 2030 en la UE a pesar de la disminución de la cabaña de algunas especies ganaderas. En total, el consumo podría alcanzar los 275 millones de toneladas al final de ese período, según señala Bruselas en su último informe de perspectivas de los mercados agrarios a medio plazo.

A la hora de realizar la previsión, la Comisión ha distinguido entre los distintos tipos de alimentos para el ganado en función de su contenido en proteínas. Los de bajo contenido son los cereales secundarios, el trigo, el arroz, el salvado, la melaza y los tubérculos; entre los de contenido medio figuran el gluten de maíz, los desechos de destilería, ciertos guisantes y el suero de leche en polvo; por último, los de alto contenido en proteína son las harinas de proteaginosas, la harina de pescado y la leche desnatada en polvo. Desde el año 2000, los primeros son los que dominan el mercado de alimentación animal en volumen pero desde 2010 va creciendo el peso de los otros dos y son los que registrarán un mayor crecimiento en porcentaje en la próxima década.

Considerando las especies ganaderas, Bruselas prevé un aumento de la demanda de alimentos para aves y para el vacuno de leche y una disminución de los destinados al vacuno de carne y al porcino. Teniendo en cuenta esa evolución por especies, la Comisión apunta que el consumo se mantendrá estable en los quince antiguos Estados miembros de la UE y crecerá en los trece nuevos.

Por otro lado, de acuerdo con el informe, la demanda de alimentos para el ganado se verá influenciada en el futuro por las exigencias de los consumidores en materia de protección del medio ambiente y bienestar animal. Ello hará que el mercado se vea segmentado entre alimentos convencionales y “premium”; entre estos últimos estarán los de producción local, los libres de transgénicos y los ecológicos, cuya producción crecerá.

La Comisión subraya, por ejemplo, que la producción de leche ecológica en la UE, que representaba el 3% del total en 2016, podría pasar a representar el 10% en 2030. Esto tendrá un impacto en la composición de los alimentos para las vacas.

La demanda de estos productos “premium” abrirá nuevas oportunidades de negocio tanto en la UE como fuera de ella. Se estima, por ejemplo, que los productores de soja no transgénica recibirán un precio más alto o que el aumento de la producción de leche y carne de vacuno ecológicas o libres de transgénicos supondrá un incremento de la producción de forraje, sobre todo de maíz forrajero.

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