A pesar de unas condiciones meteorológicas difíciles (fuertes lluvias y sequía, dependiendo de las zonas), la producción de cereales de la UE podría alcanzar los 292,2 millones de toneladas en la presente campaña 2021/22, lo que supondría un aumento del 5,1% respecto a la anterior (y del 4,9% sobre la media de los cinco últimos años), según las previsiones que recoge la Comisión Europea en su último informe de perspectivas de los mercados a corto plazo.
El aumento se debe principalmente a la recuperación de la producción de trigo, estimada en 131 millones de toneladas, frente a los 117 millones de la campaña 2020/21. Se trata de un aumento del 7,9% respecto a la media quinquenal. La superficie dedicada a este cereal ha crecido en un 4,7% respecto a la campaña anterior y los rendimientos han mejorado en un 7%. Los países que más han contribuido a ese incremento de la producción han sido Francia (+23,7%), Rumanía (+78%) y Bulgaria (+52,5%), que se han recuperado de los malos resultados de la campaña pasada.
Las perspectivas también son buenas para el maíz, en particular en Francia, Rumanía y Polonia, con una producción total prevista en la UE de 68,8 millones de toneladas (+5,4% respecto a 2020/21).
Por el contrario, la producción de cebada 2021/22 será más corta: 52,4 millones de toneladas (un 4% menos que en la campaña anterior). Esta evolución se explica principalmente, según Bruselas, por la disminución de la superficie en la mayoría de Estados miembros, especialmente en España, donde estima una caída de la cosecha del 18,2%, Dinamarca (-23,5%) y Polonia (-19,6%). Por el contrario, aumentará en Francia y en Rumanía.
Los precios se mantienen altos
Bruselas subraya en su informe que los precios de los cereales se mantienen altos en el mercado mundial debido a una disponibilidad más corta en países como Rusia, Estados Unidos o Canadá. Esto es bueno para las exportaciones de trigo de la UE, que podrían alcanzar los 30 millones de toneladas (+9,5% respecto a la campaña anterior), aunque no tanto para la industria dependiente de las importaciones, como los fabricantes de pasta.
En cuanto a la alimentación animal, la Comisión considera que los elevados precios de los cereales junto con unas condiciones favorables para los pastos (con la excepción de la Península Ibérica) mantendrá el uso de grano para alimentar al ganado estable, en 162,2 millones de toneladas.












