La producción de cereales podría situarse este año en España en 15,23 millones de toneladas (incluido el maíz), según la primera previsión que ha lanzado Cooperativas Agro-alimentarias. Ese volumen supondría una caída del 35,4% respecto a la cosecha de 2016, del 25,6% si se compara con la media de las tres últimos años y el quinto más bajo desde 1990.
Según sus datos, todos los cereales bajarían: el trigo blando alcanzaría los 3.691.959 de toneladas ; el duro 1.120.095 toneladas; cebada 5.730.319 toneladas; avena 900.313 toneladas; centeno 142.064 toneladas y triticale 425.444 toneladas. En cuanto al maíz, estiman una cosecha de 3.223.021 toneladas.
Ese resultado se debería a la fuerte disminución de los rendimientos en algunas zonas como consecuencia de la sequía y, sobre todo, de las altas temperaturas registradas desde mediados de marzo en casi todo el país. También han contribuido a la caída las heladas de finales de abril.
Resultados por Comunidades Autónomas
Por Comunidades Autónomas, los peores resultados son los de Castilla y León, que, aunque sigue siendo la primera productora a nivel nacional, registra una caída de más del 60% respecto al año pasado. Todos los pronósticos hechos públicos hasta ahora coinciden en estos malos datos para esta Comunidad.
Considerando solo los cereales de otoño-invierno, la estimación de las cooperativas apunta a un volumen de 12 millones de toneladas, que se encuentra en un punto intermedio entre los 9,5 millones de la previsión presentada por ASAJA a mediados de mayo y los 13,3 millones de toneladas que manejan los comerciantes.
Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), no ha presentado todavía una estimación de cosecha de grano de otoño-invierno porque no dispone de los datos completos de todas las Comunidades; no obstante, los parciales muestran descensos acusados respecto al año pasado en las principales regiones productoras.
Los más importantes corresponden a Castilla y León, donde la producción de trigo blando se habría reducido a la mitad (con lo que rondaría los 2 millones de toneladas) y la de cebada habría caído en casi un 60% (1,39 millones de toneladas).












