La Comisión Europea (CE) está analizando la posibilidad de excluir ciertos productos, como el alcohol y la carne, de la política de promoción agroalimentaria, aprovechando la revisión de las normas que tiene previsto presentar antes del próximo verano. Expertos de la Comisión y representantes de organizaciones debatieron el 1 de febrero sobre los próximos cambios en esa política, en el marco del día de información sobre las propuestas que pueden acogerse a la política de promoción en 2022.
Bruno Alves, del equipo de promoción de la Comisión Europea, explicó que hay tres opciones que la Comisión baraja para la próxima revisión de la política. La primera de ella sería la idea de «construir sobre lo que tenemos», utilizando los programas de trabajo anuales para ajustar las campañas a las prioridades marcadas por Bruselas, especialmente en el ámbito de la sostenibilidad.
La segunda opción plantea un ajuste y por ejemplo limitar las acciones en el mercado interior a los objetivos fijados en la estrategia «De la Granja a la Mesa», que pretende impulsar una producción y consumo de alimentos más sostenible, y permitir a la vez financiar otras acciones en terceros países. La tercera opción sobre la mesa plantea una revisión de los criterios y excluir de la promoción algunos productos.
En las consultas llevadas a cabo entre los interesados se ha puesto de manifiesto que mientras muchos consumidores y ONG son partidarios de eliminar de la promoción productos como la carne y el alcohol, los países y las organizaciones de productores se oponen a ello, indicó.
Bruselas tendrá en cuenta las diferentes visiones y examinará cada una de ellas, analizando las ventajas y problemas
En la revisión, Bruselas tendrá en cuenta las diferentes visiones y examinará cada una de ellas, analizando las ventajas y problemas que puedan surgir y el impacto medioambiental, económico, de sostenibilidad y social, para después llevar a cabo una evaluación objetiva. «Nuestra intención es no estigmatizar a ningún sector en particular, no atacar a ninguno» y en especial a aquellos que son muy importantes para la economía agroalimentaria, indicó Alves.
Por su parte, Nathalie Sauze-Vandevyver, de la Dirección General de Agricultura de la CE, aseguró que tener en cuenta los «retos y compromisos» de las estrategias europeas no va a llevar a «exclusiones» de distintos productos, sino a disminuir el consumo y que lo que se pretende es informar al consumidor sobre la calidad de los productos y los métodos de producción. «La promoción puede ser una buena herramienta en esa transición hacia un sistema alimentario sostenible», añadió.
Lo que se está haciendo ya y continuará en el futuro es aumentar el porcentaje del presupuesto para la promoción de las frutas y las verduras e incluir los productos a base de plantas, indicó.
Nathalie Chaze, también de la CE, señaló por su parte que una de las cosas más difíciles es cambiar los hábitos de consumo. «Sin un cambio en el consumo la transición a un sistema sostenible no ocurrirá», indicó Chaze, y señaló que habrá que utilizar distintas herramientas para modificar la demanda. Por ejemplo, Bruselas tiene previsto presentar a finales de 2022 un nuevo etiquetado en la parte frontal de los paquetes de los alimentos para ayudar a los consumidores a hacer «la buena elección».












