En España ha terminado la campaña electoral, mientras que, en Bruselas, entendida como capital de la UE, ha comenzado ya la campaña de las elecciones europeas de 2024. Y es que en Bruselas se está cociendo algo importante, con repercusiones significativas para los intereses de los agricultores y ganaderos, y a todo ello no es ajeno que se acerquen los comicios europeos, que serán dentro de un año y unos días.
Algún grupo político, como el Partido Popular Europeo, el mayoritario en la cámara, ha detectado que hay malestar en algunos sectores, especialmente el agrario. Se debe, entre otras razones, a las exigencias de todo tipo derivadas del proceso de transición a una economía más verde recogidas en el llamado Pacto Verde europeo plasmadas en la Estrategia de la granja a la mesa, las propuestas sobre uso sostenible de los pesticidas, la norma sobre restauración de la naturaleza, el bienestar animal, las emisiones procedentes de la ganadería y así sucesivamente.
En Bruselas se está cociendo algo importante, con repercusiones significativas para los intereses de los agricultores y ganaderos
Hay también malestar por las consecuencias de la guerra de Ucrania y la entrada de muchos productos de este país en los Estados limítrofes miembros de la UE, que han provocado protestas de sus agricultores y ganaderos. A consecuencia de todo lo anterior, los populares europeos ha decidido ponerse al frente de la manifestación y pedir a la Comisión Europea un poco de calma y de sosiego.
Pero no son los únicos. El grupo que podría denominarse liberal, con el presidente francés Enmanuel Macron a la cabeza, al que se ha sumado más recientemente el primer ministro belga, ha reclamado un poco de tranquilidad a la Comisión Europea a la hora de abordar la propuesta sobre restauración de la naturaleza, para recuperar las zonas de la UE más degradadas. A principio de mes Macron ya dijo que había que dejar de plantear nuevas iniciativas verdes y dedicarse a poner en marcha las que ya estaban aprobadas.
Esta semana se han reanudado los enfrentamientos entre las Comisiones de Agricultura y de Medio Ambiente del Parlamento Europeo a cuenta de estos mismos temas. Y el lunes, una parte de los eurodiputados agrarios también plantaron cara al hombre fuerte de la Comisión Europea en estos temas. Se trata de Frans Timmermans, el todopoderoso vicepresidente procedente de los Países Bajos y encargado de la agenda y del Pacto Verde.
Precisamente en este país se ha vivido una revuelta, que ha terminado en una importante subida de un partido nuevo, que defiende los intereses del sector agrario, frente a los planes de su Gobierno para cumplir con lo que mandan desde Bruselas. En la capital comunitaria, y en algunos grupos del Parlamento Europeo, como el popular o los liberales, temen que la revuelta vaya a más y quieren ponerse al frente de la manifestación. ¿Sucederá algo similar en España?













