ASAJA CYL apunta los retos del sector para 2020, un año en el que el campo saldrá a la calle

2020 abre una nueva década llena de retos para el sector agrario y ganadero de Castilla y León, en un momento complicado en lo político, y también con un sector sensibilizado por la incomprensión hacia su labor por parte de la sociedad urbana, cada vez más alejada de la realidad rural. Políticamente, aún queda por determinarse qué Gobierno dirigirá el destino de nuestro país, y quién ocupará la cartera de Agricultura. El compromiso gubernamental con nuestro sector será fundamental para definir la nueva PAC, que sigue en mantillas, con el presupuesto sin confirmarse y con un panorama internacional muy inestable.

Dentro de la Comunidad Autónoma, se esperan resultados en las negociaciones abiertas para mejorar las condiciones del saneamiento ganadero, y también se aguarda la próxima aprobación de la Ley de Caza, que ASAJA confía en que contribuya a controlar los crecientes problemas de fauna. Otros puntos marcados en la Agenda 2020, a cuyo avance han de contribuir de forma conjunta las administraciones, son el fortalecimiento del sistema de seguros agrarios, y el despegue de infraestructuras como regadíos o reconcentraciones, vitales para la competitividad de las explotaciones.

Por último, en el nuevo año ASAJA convocará movilizaciones en todo el territorio nacional para expresar así su protesta por la situación que atraviesa el sector y el hartazgo de los profesionales agrarios ante los reiterados ataques recibidos desde diferentes frentes sociales y políticos. ASAJA se suma así, a la ola de protestas que los agricultores y ganaderos europeos están llevando a cabo en las principales capitales comunitarias. Los bajos precios percibidos por los agricultores a la hora de vender sus producciones agrarias; los aranceles americanos que penalizan nuestras exportaciones; la política de tratados comerciales que lleva a cabo la Unión Europea; el veto ruso y los ataques por parte de los movimientos radicales contra el modelo de producción europeo, son razones de peso para que los agricultores y ganaderos españoles expresen su protesta de forma unánime.

PAC y presupuesto

Tras un parón sin precedentes en la actividad de los órganos de decisión comunitarios, aún inmersos en el golpe del ‘Brexit’, y además con elecciones y nuevos responsables al frente, es más urgente que nunca lograr que se apruebe el presupuesto que financiará la Política Agrícola Común del próximo periodo post 2020. Además, hay que encarrilar de nuevo las negociaciones y documentos preparados para marcar las coordenadas de la nueva PAC. En este sentido, ASAJA considera que la lucha estará en lograr que, como defiende nuestra organización, se prime a los verdaderos profesionales de la agricultura y la ganadería, frente a aquellos que quieren diluir los objetivos de la PAC en una amalgama de compromisos de todo tipo, pensados más para satisfacer a determinados colectivos que para lograr de verdad una PAC más sólida, sostenible y que preserve la naturaleza y los pueblos. Está por ver qué consecuencias tendrá para el sector el “Green Deal”, un gran pacto para hacer a la UE líder global en sostenibilidad y cambio climático, que exigiría nuevos esfuerzos para los sectores productivos, y también mayores costes.

Un país en la encrucijada

Nuestro país, llamado con la salida del Reino Unido a escalar un puesto junto a los grandes de la UE, Alemania, Francia e Italia, se enfrenta a la situación con un gobierno todavía sin formar y dependiente de pactos para salir adelante. Además, el nuevo Parlamento Europeo también está muy fracturado lo que dificultará buscar apoyos para una PAC sólida y bien financiada. Por el momento, 2020 tiene que traer por fin la constitución de un nuevo Gobierno, en el que la cartera de Agricultura no es de las más deseadas y no se sabe en manos de quién quedará. Algo preocupante, cuando la nueva PAC otorgará una mayor capacidad de decisión a los gobiernos nacionales para determinar la aplicación de las normativas.

Saneamiento ganadero

La reciente formación del grupo de trabajo técnico sobre Sanidad Animal marca una senda de trabajo y negociación para lograr que el rigor del control de las campañas de saneamiento, que han permitido que la cabaña de Castilla y León cuente con uno de los mejores niveles del país, sea compatible con una flexibilización del sistema, que dé oxígeno a los ganaderos afectados para que sus explotaciones se recuperen. En 2020 deberían verse resultados en este sentido.

Seguros agrarios

La preocupación del sector por el camino emprendido por Agroseguro y Enesa hacia un sistema con menos coberturas y mayores costes para el agricultor y ganadero puede poner en riesgo un sistema de seguros envidiado por otros países europeos. En 2020 Castilla y León, como comunidad autónoma puntal en el aseguramiento agrario nacional, tiene que lograr mejoras en este sentido, para lo que es importante el trabajo que se desempeñe desde la comisión recién constituida, con la mediación de la administración y la participación de las organizaciones agrarias.

Relaciones con la industria

De las siempre complicadas relaciones entre el sector productos y la industria, destacar por un lado que en este 2020 tiene que clarificarse el futuro Acuerdo Marco Interprofesional para el sector de la remolacha, en un momento muy complicado de la interlocución con Azucarera. Por otro lado, también a lo largo de 2020 se iniciará el recorrido de las reclamaciones contra las industrias lácteas por prácticas irregulares en el establecimiento del precio pagado por la leche a los ganaderos, que se están preparando desde las ASAJA provinciales.

Jóvenes y mejora de explotaciones

Este 2020 comienza con una recién abierta convocatoria de las ayudas a la incorporación de jóvenes y mejora de explotaciones agrarias. ASAJA espera que la administración sea generosa y sobre todo no complique con trabas burocráticas y retrasos los primeros pasos de los jóvenes que llegan con cuentagotas al sector. También es fundamental el seguimiento y apoyo a los ya incorporados, porque no se trata de inflar cifras, sino de lograr explotaciones profesionales y sostenibles en el tiempo.

Desarrollo infraestructuras

La parálisis política ha pasado factura al avance en los regadíos. Queda pendiente la mejora de 125.000 hectáreas comprometidas, así como otras que aún están sin modernizar, y también la ampliación de zonas regables. Dado que estos proyectos tienen una ejecución larga en el tiempo, es en 2020, con las legislaturas recién iniciadas, cuando hay que marcar los objetivos a lograr.

Igualmente, es urgente la reconcentración de terrenos de secano, transcurridas ya varias décadas desde la concentración anterior. Hay que adaptar las dimensiones de las explotaciones agrarias a los sistemas actuales de trabajo y maquinaria, que exigen un nivel muy competitivo de gestión.

Ley de caza

La gestión de la fauna es un tema extremadamente complejo en Castilla y León, con un medio rural cada vez menos poblado y a la vez con especies principalmente de caza mayor, como corzos y jabalíes, avanzando por el territorio y siendo ya un problema grave por acarrear riesgos en las carreteras y problemas sanitarios que saltan de la fauna a la ganadería e incluso al ser humano, como se ha visto en el caso de la tularemia. Por supuesto, esa fauna descontrolada ocasiona continuas pérdidas al sector ganadero y agrario, además de problemas complicados de resolver en el trabajo y manejo diario. La Ley de Caza de Castilla y León tiene que lograr establecer unas normas claras e indiscutibles sobre la gestión de la fauna, que no sean continuamente bloqueadas por intereses de colectivos ecologistas.

La contribución de la ciencia

La sociedad demanda alimentos con unos estándares de calidad y seguridad muy elevados, pero a la vez a precios asequibles, que apenas dejan margen, lo que repercute directamente en los agricultores y ganaderos. En este panorama, es fundamental la contribución de la ciencia, que permita producir alimentos saludables con el menor impacto ambiental y con un coste razonable. La posición de la Unión Europea, en este sentido, está siendo muchas veces contradictoria, poniendo por encima de la ciencia los intereses y presiones de grupos instalados en la demagogia.

También destacar que 2020 ha sido marcado por la FAO como año internacional de la sanidad vegetal. El organismo internacional señala que “al igual que en el caso de la sanidad humana o animal, más vale prevenir que curar en el ámbito fitosanitario”. La FAO apunta que “se debe invertir más en investigación y divulgación relacionadas con la sanidad vegetal, así como en prácticas y tecnologías innovadoras”.

Movilizaciones

En 2020 ASAJA dará a conocer el calendario de movilizaciones que desarrollará en España, en la misma línea que las promovidas en otros países, como Francia, Alemania u Holanda. El sector agrario y ganadero vive horas bajas, no solo por su exigua cuenta de resultados, sino por el grave problema de imagen de la labor que desempeña, como productor y garante de alimentos, como sostén esencial de la población rural, y como gestor de un medio ambiente que para su equilibrio necesita del trabajo agrícola y ganadero, que ha logrado mantener los ecosistemas que hoy conocemos a lo largo de los siglos. El sector se ha convertido en “chivo expiatorio” y blanco fácil por parte de determinados colectivos que han decidido sacrificar a los agricultores y ganaderos sin valorar la labor real que desempeñan y además sin aplicar los mismos baremos críticos a otros sectores ni sus propios modelos de consumo. Ese hartazgo y tristeza de los agricultores y ganaderos llegará en 2020 a la calle.

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