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sábado, 10 octubre , 2026

El Pregón de César Lumbreras: Menos abonos y más caros

Abonos: importante descensos en el uso en la UE en 2022

Hoy acaba el primer cuatrimestre del año, que ha estado marcado por la guerra en Ucrania y sus consecuencias de todo tipo. Lo primero es no olvidar a las personas muertas, a los heridos y a los que sufren este conflicto de forma directa. Porque, de manera indirecta, todos los habitantes del mundo lo estamos padeciendo ya en forma de subidas de los precios de la energía (petróleo y sus derivados, gas y luz), de los alimentos básicos y, atención, de los fertilizantes. Y esto último está pasando más desapercibido de lo que debiera, a pesar de que los abonos son esenciales para aumentar la producción de alimentos, algo imprescindible para hacer frente a la crisis alimentaria mundial.

Utilizo datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC): Rusia y Ucrania representan más de una cuarta parte de todo el trigo que se comercializa en el mundo (entre el 25 y el 30 por ciento, dependiendo de los años); también suponen alrededor de las tres cuartas partes de las exportaciones mundiales de aceite de girasol en bruto. Además, Rusia es responsable de casi una décima parte de las exportaciones de combustibles y, junto a Bielorrusia, representan una quinta parte del suministro mundial de abonos. Precisando un poco más, en algunas categorías de fertilizantes, la dependencia del mundo de Rusia es todavía mayor.

Rusia y Ucrania representan más de una cuarta parte de todo el trigo que se comercializa en el mundo

Según uno de los últimos informes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el USDA, “Rusia, Bielorrusia, Canadá y China son los cuatro principales exportadores mundiales de fertilizantes. Además del aumento del coste de la energía, otros acontecimientos en estos países provocaron que sus precios se dispararan”: en noviembre de 2021 Rusia introdujo una cuota de seis meses a las exportaciones de fertilizantes nitrogenados y fertilizantes nitrogenados complejos; casi al mismo tiempo China prohibió (hasta junio de 2022, al menos) las exportaciones de fosfato; además, un aumento en los precios del amoniaco y algunas interrupciones en el suministro de potasa en Canadá también contribuyeron a la subida del precio de los fertilizantes. Y luego está el incremento de los precios del gas.

No solo hay menos alimentos, sino también escasez de fertilizantes y abonos

Y, mientras tanto, ¿qué dicen desde la Comisión Europea? Pues el vicepresidente Timmermans ha arremetido contra los que difunden el temor a una situación de escasez de alimentos, unas afirmaciones que considera “irresponsables y deshonestas”. Vamos a ver, señor Timmermans, puede que en la UE y en la mayoría de los países desarrollados no vaya a haber escasez de alimentos y el problema se quede en que los precios sean más altos, pero en el mundo la escasez de alimentos va a más, sobre todo en los países subdesarrollados y en vías en desarrollo, donde aumenta el hambre. Y no solo hay menos alimentos, sino también escasez de fertilizantes y abonos, imprescindibles para aumentar la producción, lo quieran ver ustedes en Bruselas, o no.

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